TRAMO SEÑALIZADO. Entrevista a Atilano Sevillano: Nueva Mención de Honor 'Rosa Chacel' de Narrativa
TRAMO SEÑALIZADO. CONVERSACIONES CON PERSONAS APASIONADAS CON SU OFICIO
| Atilano Sevillano (a la izquierda) con Miguel Asensio, fundador y creador de la Asociación Cultural Eclipse, sentados junto a la escultura de Rosa Chacel, en la plaza del Poniente en Valladolid |
Atilano Sevillano:
"No existe una fórmula mágica para escribir buenos microrrelatos. Se trata de sugerir mucho con muy poco"
En su labor de reconocer la trayectoria narrativa de autores vallisoletanos o vinculados con la ciudad, la Asociación Cultural Eclipse premia esta vez la gran narrativa breve que se escribe en esta provincia. Y para ello, ha entregado la Mención 'Rosa Chacel' a Atilano Sevillano, uno de los escritores más representativos de la microficción, un todoterreno apasionado e infatigable de la corta distancia que afirma en esta entrevista no haber sentido nunca "el cansancio en el cultivo de la literatura breve". Autor de cuatro libros de microrrelato, el escritor repasa su biografía, su literatura y nos ofrece —sin olvidar su otro oficio durante muchos años como docente de lengua y literatura española— una clase imprescindible acerca de este género tan de moda, que se adapta a estos tiempos de rapidez y relativismo social. Ya sea como creación, aconsejable lectura para todos o como adecuada "herramienta didáctica", el microrrelato es otro de los géneros, "el cuarto género", que logra también gran altura literaria. Pasen y disfruten de las palabras de Atilano.
PREGUNTA. Muchas felicidades, Atilano, por tu Mención de Honor ‘Rosa Chacel’ de Narrativa, que concede la vallisoletana Asociación Cultural Eclipse, por tu obra en la microficción. ¿Cómo recibiste la noticia?
RESPUESTA. En primer lugar darte las gracias, Jorge, por tu felicitación. Recibí la noticia con sorpresa y emoción, como no podía ser de otra manera. Le quedo muy agradecido a La Asociación Cultural Eclipse por otorgarme La Mención de Honor “Rosa Chacel”. Distinción, en mi caso, inmerecida.
P. Zamorano de nacimiento, has tenido mucha relación también con Salamanca y Barcelona, pero llevas mucho tiempo viviendo en Valladolid y se te puede considerar como un vallisoletano más. Dicen que es siempre difícil triunfar en la tierra de cada uno, pero a veces se hace realidad. Sabemos que es una ciudad con mucha tradición literaria, que ha dado insignes literatos. ¿Cuál es la causa por la que Valladolid es cuna de tanta buena literatura?
R. Seguramente se deba al peso histórico como capital de la Corte Real y ser el epicentro del Siglo de Oro. También ser cuna de autores universales como José Zorrilla, Rosa Chacel o Jorge Guillén. Y, más cercana a nuestro tiempo, la figura de Miguel Delibes.
P. ¿Qué es Valladolid para ti, Atilano? ¿Qué destacarías de esta ciudad comparándola con otros lugares en los que has residido?
R. Pasé los seis primeros años de vida en el granítico Sayago. Salamanca es conocida por ser una joya monumental que combina su rico patrimonio histórico con un ambiente universitario vibrante. Ha sido durante más de dos décadas mi casa. En ella sigue residiendo parte de mi familia.
La Barcelona de las décadas de 1980 y 1990 (ciudad donde residí) experimentó una de las mayores transformaciones urbanísticas, culturales y sociales de su historia. Fue la época de transición y contracultura. Barcelona siempre ha sido o era una ciudad abierta a la cultura europea y a la modernidad.
La capital del Pisuerga (ciudad en la que estoy afincado desde 1994) equilibra a la perfección un tamaño urbano sumamente manejable con los servicios de una gran capital administrativa y una agenda cultural de primer orden. Aquí he realizado casi toda mi labor literaria.
El microrrelato, un género en alza
P. Eres un autor polifacético dentro del género breve. Escribes y has publicado poesía, haiku, poesía visual, aforismo, microteatro, libros didácticos, relato breve y cuatro libros de microrrelato. La Mención ‘Rosa Chacel’ no ha querido olvidarse de la gran narrativa de corta distancia y de la narrativa minimalista que se escribe en nuestro entorno y, de esta manera, ha reconocido a un escritor como tú que eres un claro ejemplo de ello. Aunque el microrrelato en los últimos años es uno de los géneros en alza entre escritores y lectores, ideal para tiempos como estos de prisas y análisis rápidos, ¿cómo explicarías las virtudes del microrrelato a todo aquel que desconoce aún este género, y hasta a aquellos que siguen creyendo que no es un género relevante?
R. Como bien señalas, el microrrelato es un género en alza. Vive su mayor época de esplendor; quizá se deba a que responde a la estética posmoderna: refleja la fragmentación, el hibridismo y el relativismo social.
El microrrelato es considerado un género literario legítimo y autónomo por la mayoría de los críticos modernos, posicionándose a menudo como el cuarto género narrativo básico junto a la novela, la novela corta (o nouvelle) y el cuento. Este cuarto género narrativo logra concentrar todo un universo literario en apenas unas pocas líneas, exigiendo un dominio absoluto del lenguaje donde "menos es más".
El microrrelato resulta idóneo para lectores jóvenes o personas con dificultades de concentración. Es una herramienta didáctica excelente tanto para dinamizar el gusto por la lectura en la era digital como para desbloquear la creatividad de nuevos escritores.
Se suele hablar de sus virtudes para el lector: 1) Consumo rápido, 2) impacto inmediato, 3) estimulación intelectual, 4) lectura detallista y 5) diálogo intelectual. Y se habla también de sus virtudes para el escritor: 1) Rigor formal, 2) precisión extrema, 3) potencia del título y 4) libertad creativa.
El microrrelato produce un impacto inmediato: provoca emociones, sorpresa o reflexiones de forma fulminante y concentrada tanto al lector como al escritor
P. ¿Qué sentimientos profundos te despierta el microrrelato, Atilano, tanto como autor como lector que no logra en ti la larga distancia?
R. El microrrelato tiene la capacidad para condensar un universo narrativo completo en el mínimo espacio posible. El microrrelato me da libertad creativa: facilita el juego con el absurdo, la ironía, la paradoja y la metaficción. Produce un impacto inmediato: provoca emociones, sorpresa o reflexiones de forma fulminante y concentrada tanto al lector como al escritor. Establece un diálogo cultural: conecta con mitos clásicos u otras obras universales mediante la intertextualidad.
Todo ello es más fácil y frecuente que se produzca en los microrrelatos que en la escritura de larga distancia.
Títulos publicados de microrrelato
P. De los derroteros de la palabra (CELYA, 2010), Lady Ofelia y otros microrrelatos (Amarante, 2013), Al pie de la letra. Microrrelatos de la A a la Z (PiEdiciones, 2017) y Minificciones de diván (PiEdiciones, 2018) son tus libros de microrrelato hasta ahora. ¿Qué representa cada libro en tu trayectoria? ¿Qué has aprendido de cada uno de ellos?
R. De los derroteros de la palabra (2010): El metalenguaje y la epifanía. Con este volumen me adentro formalmente en el universo de la minificción. Su eje central es la reflexión sobre el lenguaje, los juegos metaficcionales, la reelaboración de mitos y relatos tradicionales. Hay una gran variedad temática y se exploran distintas modalidades de la minificción contemporánea.
Lady Ofelia y otros microrrelatos (2015): La intertextualidad y la paradoja. Esta mi segunda entrega narrativa expande las fronteras temáticas del microrrelato clásico. Eje central: La presencia de la intertextualidad, la metaliteratura y la reinterpretación de personajes y motivos de la literatura clásica y universal. Según la valoración de algunos críticos literarios, probablemente sea mi obra más representativa y diversa. Combina variedad temática, dominio técnico y una gran riqueza cultural. El libro funciona como una auténtica enciclopedia de recursos microrrelatísticos.
Al pie de la letra. Microrrelatos de la A a la Z (2017): La restricción formal y el abecedario representa su experimento más vanguardista de filiación Oulipiana. Eje central: El juego verbal, la ironía y la condensación expresiva. Hay una estructura enciclopédica u orden alfabético estricto que dicta el devenir del libro. Representa la vertiente más experimental, mostrando un interés por las posibilidades constructivas del lenguaje.
Y en cuanto a Minificciones de diván (2018): El microrrelato clínico y el psicoanálisis. El cuarto libro de relatos hiperbreves funde de manera explícita mi formación literaria con mi bagaje psicológico. Eje central: El universo de la psicología, los sueños, las obsesiones, la exploración de los laberintos de la mente humana y sus patologías. Quizá sea el libro más unitario. Según señaló el escritor Manu Espada, no se trata de un simple catálogo de trastornos, sino de una construcción literaria donde la psicología se pone al servicio de la ficción.
[Para quien le interese un análisis más pormenorizado de mi obra de microficción puede leer la comunicación de Belen Mateos Blanco (Universidad de Valladolid), titulada “Vademécum de minificción: La cordura literaria de Atilano Sevillano”, en Narrativas (hiper)breves y transmedia (Literatura actual en Castilla y León, 2), Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua – Junta de Catilla y León, 2020. pp. 193-203].
Referentes literarios de la microficción
P. Tengo mucha curiosidad por tus referentes literarios dentro de la microficción. Por quienes te han influido en tu escritura.
R. Como referentes, ineludiblemente he de citar a los maestros de la minificción hispanoamericana: Augusto Monterroso, Jorge Luis Borges, Julio Cortazar, Juan José Arreola, Marco Denevi y Julio Torri. Autores contemporáneos: Ana María Shua, Luisa Valenzuela, Raul Brasca o Lilian Elphick. El papel divulgador de las dos antologías de la argentina Clara Obligado “Por favor, sea breve”. Los microrrelatistas españoles: Julia Otxoa, Emilio Gavilanes, Ángel Olgoso, Manuel Moyano o Manu Espada.
También tengo muy presente la Tradición Clásica, la Mitológica, las Vanguardias y el Surrealismo con su lógica onírica. Y la lectura de otros numerosos y variados libros de relatos hiperbreves, microrrelatos o minificciones.
Aquí he de señalar que mi interés por la narración breve o hiperbreve surgió por razones más bien didácticas. A fin de que mis alumnos escribieran algo más que un sintagma o lo propio de los exámenes. Observando que con los modelos narrativos que se solían presentar no había realmente tiempo para trabajarlos en una sesión de clase, decidí ir recopilando textos mucho más breves con lo que poder llevar a cabo la tarea. Y ello me fue llevando a la creación de mis propios microrrelatos.
Quizá la condición de agridulce de la escritura resida en que cada texto que has terminado es, a la vez, una conquista y una renuncia
Estilo literario definido
P. En tu obra se pueden encontrar unos rasgos muy reconocibles, de los que ya has citado antes algunos: ironía, metaliteratura, humor, cierta melancolía y una reflexión que, aunque no lo parezca, es profunda. Todo como un juego que denota que disfrutas mucho escribiendo. Ante otras concepciones de la literatura, ¿es para ti, ante todo, un lugar de recreo, de placer?
R. Para mí, la literatura tiene mucho de placer agridulce. Es placer porque sirve de refugio, y es un juego intelectual y una forma de libertad. Pero es agridulce porque exige esfuerzo, duda e insatisfacción. Quizá la condición de agridulce de la escritura resida en que cada texto que has terminado es, a la vez, una conquista y una renuncia.
P. Un ejemplo de tus microrrelatos. Compártenos un par de ellos, por favor.
"TRASTORNO" (de Minificciones de diván)
Está hecho un toro, trabaja como un burro, corre como un galgo, tiene memoria de pez, está sano como una manzana, habla por los codos, duerme como un lirón, ve como un lince, sonríe como una hiena y llora como una magdalena. Sin duda, sufre trastorno múltiple de personalidad.
"UN IMPREVISTO" (de Al pie de la letra. Microrrelatos de la A a la Z)
Un hidalgo cincuentón dio en el más extraño pensamiento en que jamás dio hidalgo alguno. Un día amaneció tan tranquilo diciendo que él era Don Quijote y que su país quería arreglar. Cuando se disponía a iniciar la primera aventura, le surgió un imprevisto: tenía los botines en el zapatero remendón a fin de reparar no pequeños destrozos en el cuero habidos.
—¡Válgame Dios! —gritó—: me veré obligado a quedarme en casa y olvidarme de enderezar o desfacer entuertos.
Y así fue como aconteció el hecho de ponerse a escribir una obra de autoficción: Don Quijote de la Mancha.
P. Estupendos ejemplos, gracias. Seguro que alguien te lo ha preguntado: ¿dónde está el secreto para escribir buenos microrrelatos?
R. ¿Y tú, un excelente cultivador del género, me lo preguntas? No existe una fórmula mágica. Se trata de sugerir mucho con muy poco. Se suele señalar algunos principios fundamentales que se deben cumplir: 1) La elipsis: el microrrelato no debe decir todo; cuenta dejando huecos y confiando en la inteligencia del lector. 2) La intensidad: cada palabra que se use debe ser necesaria. 3) La sorpresa: suele ser significativo un giro final, una revelación o una reinterpretación súbita de lo leído, y 4) Cierta ambigüedad, tensión narrativa y exigencia de una relectura.
P. A algunos autores les ocurre que se cansan de ser considerados escritores de un determinado género o temática. ¿Has sentido esto alguna vez y has pensado en probar la distancia larga? Quizá hasta tienes en el cajón alguna novela...
R. Nunca he sentido el cansancio en el cultivo de la literatura breve. Como practico diversos géneros, cuando atisbo el mínimo cansancio o saturación mental, cambio de género.
P. Tu último libro de microrrelatos es de 2018, y hasta este 2026 has regalado a los lectores otros libros de formas breves. Tengo que preguntártelo: ¿para cuándo el siguiente?
R. Como muy bien dices, en estos ocho últimos años no me he mantenido en silencio. He publicado dos poemarios, dos libros de teatro breve y también Esquirlas (2020), Breverías (2024) y Vislumbres (2026), tres libros de aforismos.
Tengo guardado en el cajón del escritorio algunos microrrelatos que, de momento, no verán la luz. Me sigue poseyendo el virus de la literatura aforística y sigo disfrutando de ella.
P. Por último, Atilano, ayúdanos a desvelar uno de los grandes misterios de la literatura. Tú seguro que lo sabes. ¿Qué hizo después del punto final el dinosaurio de Monterroso?
R. En siete palabras Augusto Monterroso crea un antes, un después y una historia invisible que el lector completa. “El dinosaurio” se ha transformado en el referente absoluto del microrrelato y despertando un sinfín de interpretaciones. Salió del libro y pasó a formar parte de la cultura popular.
He aquí mi versión: “Cuando el dinosaurio despertó, el hombre todavía estaba allí”.
Ha sido un placer. Muchas gracias, Jorge Alonso Curiel, por la entrevista.
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