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Mostrando entradas de diciembre 23, 2025

La mesa bajita de las Nochebuenas

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La mesa bajita de las Nochebuenas La Navidad de mi infancia era aquella mesa pequeña y bajita, marrón oscuro, en la casa de la ciudad de mi abuela. Aquella mesa humilde, barata, que cojeaba, crujía a cada movimiento, y que ahora ya no existe. En Nochebuena nos sentábamos a su alrededor, algo agachados, y aquello era la pura Navidad, la auténtica alegría. Un tiempo lleno de dicha que no he vuelto a vivir.    Miradas amables, ojos desprovistos de sombras, discursos cálidos y alegres, gestos sin escudos. El verdadero tiempo navideño. Quizá la infancia sea una eterna Navidad.   Pero las sombras avanzan y enturbian, el reloj de arena no se detiene, y así pensamos que cualquier tiempo pasado fue mejor.   Recuerdo aquella mesa en Nochebuena, en la casa de mi abuela, en ese barrio de pobres, y el alma se rompe en pedazos. Nunca volveré a vivir aquella Navidad. Ni ninguno de los que estábamos allí volveremos a ser niños; a poseer algún resquicio de br...

¡FELICES FIESTAS! ¡FELIZ NAVIDAD!

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  ¡Felices fiestas a todos los lectores y seguidores de este blog llamado Andares de Escritor ! Os deseo unos días repletos de momentos inolvidables y placenteros junto a vuestros seres queridos.  Muchas gracias por leer cada día los artículos de este espacio de entendimiento y diálogo que pretende unirnos con una información y una opinión que invita a reflexionar y a intentar entender una realidad y un mundo que no dejan de interesarnos como de sorprendernos. ¡Un gran abrazo para todos! Seguimos juntos el camino.

Lotería de Navidad. Poema del abuelo.

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  Lotería de Navidad Le recuerdo ese día, todos los años que pude verlo, sentado a primera hora en la mesa camilla, ya jubilado, atento delante de la televisión, con su café con leche y sus magdalenas y su puro siempre encendido en los labios, apuntando los números de los premios en el reverso de las facturas de la luz ya pagadas y en los espacios libres de folletos publicitarios.  Mientras oía levantarse en la otra habitación a mi abuela, anhelaba escuchar que los niños cantasen sus boletos que con tanta ilusión había comprado para ayudar a su familia tan necesitada. Él siempre estaba ayudando, y á él nunca le ayudaron. Fue un alma que rescató de inquietantes pesadillas  a muchas personas y luego nadie se acordó de él. Jamás le vi quejarse.  Jamás le escuché hablar mal de otra persona, porque nadie lo merece y era de mala educación, así decía.  Mi abuelo era un ser de otro tiempo. O quizá de ningún tiempo, porque las buenas personas están por encima de él. Ning...