Tramo Señalizado. Entrevista a la escritora Mª Ángeles Cantalapiedra: El Valor de la constancia y de la cercanía
"Mi debilidad es hacer una radiografía humana porque detrás de cada fachada hay un corazón, un alma que palpita, y yo lo muestro"
El pasado 15 de noviembre, en la céntrica plaza del Poniente de Valladolid, la escritora Mª Ángeles Cantalapiedra recibió de manos del presidente de la Asociación Cultural Eclipse (el escritor y artista plástico Miguel Asensio) la Mención 'Rosa Chacel' que reconoce la trayectoria literaria de narradores vallisoletanos o relacionados con la ciudad. Se une así a una larga lista ya de autores premiados, y consolida a esta escritora como uno de los nombres de referencia de la actual literatura vallisoletana. Alegre, siempre sonriente, llena de vitalidad y muy agradecida por lo que le regala la vida cada jornada y por lo que la Literatura ha hecho y está haciendo por ella desde que en 2012 se tomara en serio su vocación, la autora se siente muy satisfecha con este nuevo premio no solo por el valor literario que posee, sino también porque proviene de su ciudad, un territorio amado que le ha "dado todo, absolutamente todo". Hablamos con ella sobre este nuevo galardón, de su obra literaria, y de sus proyectos futuros.
PREGUNTA. Ángeles, eres la nueva Mención de Honor 'Rosa Chacel' que otorga la Asociación Cultural Eclipse a la trayectoria narrativa de escritores vallisoletanos o relacionados con la ciudad. Muchas felicidades. ¿Qué representa para ti este reconocimiento del lugar en el que naciste? Se suele decir, y a veces ocurre, que es muy difícil ser reconocido en la tierra de uno...
RESPUESTA. ¡Muchas gracias por tus felicitaciones! Primero decirte que me siento inmensamente agradecida y sorprendida por este premio y lo exhibo con honor y orgullo. En cuanto al reconocimiento de mi ciudad, realmente quien me ha reconocido desde el minuto cero en que publiqué mi primera novela han sido los lectores; ya sabes que sin lectores, no existes como escritor. En cuanto al reconocimiento de mi ciudad como tal, Valladolid, sí te puedo decir que con la Mención 'Rosa Chacel' me he quitado una espinita que me escocía y mucho, pues cuando me dieron el Premio Internacional de Narrativa Sial Pigmalión por AL OTRO LADO DEL TIEMPO, la noticia apareció en varios periódicos menos en los de mi ciudad, Valladolid. Incluso escribí a dos diarios y directamente me ignoraron, ni me contestaron siquiera. Y esto lo digo alto y claro: en mi ciudad me han respondido los lectores vallisoletanos y la librería 'El Sueño de Pepa', que me ha dado cobijo a mis hijas literarias y a mí para darme a conocer. Fíjate si estaba dolida que llegué a pensar que “el que no tiene padrino no se bautiza”, pero gracias a Mª José González -librera de El Sueño de Pepa- y a los lectores, me han bautizado y me he hecho un hueco en el panorama literario vallisoletano.
PREGUNTA. Has viajado mucho, conoces otras ciudades, resides en Madrid, pero ¿qué hay en Valladolid que a tantas personas embruja? ¿Por qué es una ciudad que permanece en la memoria del visitante? ¿Qué te ha dado a ti tu ciudad?
RESPUESTA. Me ha dado todo, absolutamente todo. Soy adoptada, llegué a Valladolid con tres años y esta ciudad me regaló unos padres, unos abuelos y unos tíos maravillosos; además una educación, amigos, trabajo, cariño y amor. Me casé y me fui a vivir a Madrid, y ahí en ese justo instante comprendí emocionalmente lo que significa Valladolid para mí… Soy de ciudad chiquita, de costumbres y arraigos. Amo sus silencios, su parsimonia, el hechizo que te regala con cualquier encuentro fortuito con las personas en el cual no te falta palique y chismorreo si me apuras. Su tranquilidad y sosiego, su alegría castellana que sin ser farándula, celebra sus cosas a su manera. Presumo de Valladolid allá donde vaya, y siempre digo con orgullo que soy de provincias, aunque este término en la actualidad suene a viejuno. No te imaginas la prosapia que rezuma sentarte en una terraza a tomarte un buen clarete de Cigales y ponerte a observar el costumbrismo ciudadano sin distracción, simplemente bebiendo a las personas que sin decirte, te dicen tanto, y eso para un escritor es fuente de sabiduría.
PREGUNTA. Siempre fuiste una lectora compulsiva, muy interesada en la literatura, pero fue a una edad tardía, en 2012, cuando te tomaste en serio tu deseo de escribir, de ser escritora, aunque desde 2004 participaste en diversas antologías. En ese año dejaste tu puesto de trabajo en el ámbito de la banca por enfermedad, por estrés depresivo agudo. ¿Qué diferencia el mundo de la banca del mundo de la escritura y de la literatura? ¿Tuvo mucha importancia esta circunstancia de tu vida para apostar directamente por escribir?
RESPUESTA. Cuando la vida te azuza no te queda otra que reinventarte o morir… Y a mí vivir me parece un premio, el mayor. Lo pasé muy, muy mal; me encantaba mi trabajo, mi equipo, era entonces una mujer hiperactiva, capaz de hacer seis cosas a la vez, y de la noche a la mañana, todo desaparece, hasta yo misma. Fueron dos años oscuros en los que era incapaz hasta de salir a la calle, y recuerdo perfectamente la promesa que hice a mi Esperanza de Triana: “Devuélveme un ápice de lo que yo era, y yo haré el resto y se lo dedicaré a los demás”. En esa promesa jugaba algo a mi favor: amaba escribir por muy mal que lo hiciera. La techumbre adquirida en mis años mozos gracias a Miguel Delibes y a Francisco Javier Martín Abril, jugaron a mi favor. En definitiva, encontré una vía para comunicarme con el mundo. Hoy no sé decir si no es escribiendo.
Algunos dicen que tengo mucha suerte, y es cierto, soy muy suertuda, pero es una suerte que salgo cada mañana a buscarla, no me siento a esperarla, la provoco. No hay nada sin esfuerzo, sin sacrificio, sin entregar a los demás.
PREGUNTA. Quien te conoce, Ángeles, sabe, a pesar de todo, de tu sonrisa perenne, de tu alegría, de tus ganas de vivir, de estar con tus amigos. Además, vives con mucha intensidad tu oficio de escritora; lo disfrutas de verdad. ¿Cómo se hace para tener y transmitir tanta vitalidad? ¿De dónde 'sacas' esas ganas y esa fuerza que a otros les cuesta tener para disfrutar de la vida, y para ser una trabajadora incansable de la palabra?
RESPUESTA. Jajajajaja. Reconozco que soy muy intensa, muy vehemente, pero es que disfruto hasta de una mosca. Me siento tan agradecida, querida y valorada que, ¿cómo no voy a escribir con pasión si quienes me leen son mi fuente de inspiración, el leitmotiv de seguir escribiendo? Mira, algunos dicen que tengo mucha suerte, y es cierto, soy muy suertuda, pero es una suerte que salgo cada mañana a buscarla, no me siento a esperarla, la provoco. No hay nada sin esfuerzo, sin sacrificio, sin entregar a los demás. Disfruto de la vida porque todo me provoca aunque no siempre estoy como unas castañuelas, eh, pero a la calle hay que salir llorado de casa. Todo el mundo tiene su mochila y no es cuestión que se la traspases a ellos. Lo mínimo que puedes hacer por los demás es regalarles una sonrisa, un preguntar por sus vidas, hacerles visibles… Y eso es gratis.
PREGUNTA. Quisiera preguntarte por un asunto con el que coincido contigo. Como ya hemos dicho, eres una lectora compulsiva, y lees de todo, pero tienes una predilección por el género del artículo periodístico. ¿Qué te ofrece este género que han frecuentado tantas plumas ilustres?
RESPUESTA. Actualidad, pensamiento, inmediatez -lo lees en un suspiro-, entretenimiento. Los artículos son muy sensitivos, me enseñan a ser valiente y no esconder lo que me incomoda… Un cotilleo: soy incapaz de terminar una novela de Javier Marías y sin embargo me bebo sus artículos. Me enseñan a reflexionar, a pensar; me muestran léxico y en muchos, me río un montón, es otro “indio cabreado” como Pérez Reverte. Rosa Montero es sencillamente deliciosa. Elvira Lindo, algo tendenciosa pero maravillosa. Almudena Grandes, totalmente tendenciosa, pero un huracán vital literario, de ella he aprendido muchísimo; me he comido literalmente sus novelas como sus artículos.
PREGUNTA. Quien te conoce sabe que no te gustan los premios literarios, presentarte a ellos; sin embargo, es curioso que tu trayectoria literaria tiene algunos, como la Mención de Honor en el Concurso de Relato del Instituto Cultural Iberoamericano, en 2016; o finalista del X Premis Literaris Constanti, en 2017, o el de Escriduende que te ha otorgado este año 2021 la Feria del Libro de Madrid a la Mejor Novela Negra por tu última obra Oscuro Deseo (Sial, 2021). ¿Qué opinas de los concursos literarios? ¿Son necesarios?
RESPUESTA. Vamos a ver. No sé si son necesarios o no, pero sí estimulantes, sobre todo para escritores desconocidos. A mí personalmente no me gustan porque me crean ansiedad, y en cierto modo decepción porque muchos estoy convencida de que están dados. Recuerdo, por ejemplo, que mi novela MUJERES DESCOSIDAS la presenté a un concurso de los importantes, ¡qué mal lo pasé, dios mío! Y ¿para qué? Para nada, y hoy en día es una de mis novelas más exitosas, y ese es el mayor premio, que me lo hayan reconocido los lectores.
PREGUNTA. Has entregado ya a los lectores seis novelas: Sevilla... Gymnopédies (Premio Escriduende en la Feria del Libro de Madrid 2016 como mejor autora novel); Mujeres Descosidas (Sial, 2017); Al Otro Lado del Tiempo (Sial, 2018) (Premio Internacional Sial Pigmalión); Largas Tardes de Azul (Sial, 2019); Un Lugar donde Llegar (Sial, 2020), y Oscuro Deseo (Sial, 2021). Una por año. Además, has colaborado en libros colectivos, y en 2020 también publicaste La Vida Secreta de las Mariposas (Suseya, 2020), un libro de relatos en el que el tema común de todos ellos es la Covid. Tu estilo es cercano, sobrio, en el que destaca una sencillez repleta de profunda emoción, sensorialidad y humanismo. También te interesan mucho la construcción de los personajes (y en especial los femeninos, que bordas con mano maestra), que 'huelan' a verdad, porque sabes, como decía Graham Green, que lo más importante de una historia son los personajes que viven en ella y que la hacen posible. ¿Por qué te interesa esta manera de crear, este estilo sencillo y realista, y no te interesa otro más barroco, en el que lo importante sean otras cuestiones?
RESPUESTA. Bueno, no puedo ir de lo que no soy; no soy una intelectual ni siquiera una cultureta. Aunque suene a chiste, soy una mujer de la calle, corriente, de esas con las que te rozas a diario. Y mis personajes son precisamente eso, invisibles que casi nunca los ves y sin embargo existen, claro que existen y a paladas. Mi debilidad es hacer una radiografía humana porque detrás de cada fachada hay un corazón, un alma que palpita y yo la muestro. Seres corrientes con un bastión humano increíble.
PREGUNTA. Tus libros tienen, por suerte, muchos lectores. Tu trabajo tiene ya un reconocimiento que irá creciendo aún más en los próximos años. ¿Qué sientes ante la buena respuesta del lector ante tu obra?
RESPUESTA. Pufff, un subidón, un estímulo, un agradecimiento infinito. Vamos que me siento la bien pagá, jajajajaja.
Soy muy feliz escribiendo, tuve el privilegio de reinventarme cuando una puerta se me cerró, sin olvidar los cuatro consejos que me dieron al comenzar el camino: esfuerzo, sacrificio, ilusión y montañas de humildad.
PREGUNTA. Los tiempos han cambiado, y parece que la manera que tiene el escritor de acercarse al lector es otra, se ha diversificado. Hay que estar en los medios tradicionales como la prensa escrita o la radio, pero también las redes sociales e Internet tienen mucha importancia. Las redes permiten un contacto directo con ellos, y creo que es satisfactorio. Cuidas tus redes sociales, como también cuidas los blogs donde escribes relatos cortos, entre otros asuntos. En concreto tienes tres blogs: Me llamo Lola, un espacio de humor; Relatos: Ángeles y sus Cuentos, y un tercero titulado Íntimo y Personal. Te mueves bien en la red, y parece que los lectores te siguen y te lo agradecen. ¿Es cierto que todo esto aporta tanto al escritor, así lo crees? Cuéntanos, por favor, alguna anécdota inolvidable en ella con algún lector.
RESPUESTA. Mi escritura ha nacido en las redes. Ahí cada día me doy a conocer, escribo un relato, trato de acercar un poquito de cultura a las personas, hasta escribo chistes malos con tal de que la gente se ría un poquito. Claro que me gustaría salir en prensa, en radio, pero no tengo dinero para pagarlo, cuesta mucho dinero a no ser que pertenezcas a una editorial muy fuerte, Mira, te pongo un ejemplo. Anunciarte en un semanal, en una revista femenina, una mínima reseña de una novela tuya cuesta mucho dinero, y gano con mis novelas para cubrir gastos a lo largo del año, no más… ¿Anécdotas? Muchas, pero hay dos o tres con las que me sigo riendo… Una, en la carnicería. Estaba haciendo cola cuando la mujer que estaba delante de mí se vuelve, me mira, me vuelve a mirar y me pregunta: “¿Eres Lola?”. Yo la miro y le digo que no, pero ella insiste: “Que sí, eres mi Lola, te he conocido por el moño”. Al ver la cara que yo estaba poniendo, la mujer me dice: “Eres Cantalapiedra, pero para mí mi Lola”. Me puse a abrazarla con todas mis ganas Pues uno de mis personajes fetiche es Lola, un alma de cántaro más sonada que las maracas de Machín… Otra anécdota fue en una feria del libro. Un chico joven se acerca para darme la enhorabuena por Sevilla…Gymnopédies, y también para darme un consejo: “Mi arma, has puesto un título que no se entiende un carajo. Tengo que llevar la foto de la novela para aconsejarla…". Los lectores son los mejores críticos, los que más te enseñan.
PREGUNTA. El presente es favorable para Mª Ángeles Cantalapiedra. ¿Qué esperas del futuro? ¿Cuáles son tus proyectos? ¿Qué quieres conseguir tanto en tu vida personal como en el mundo literario?
RESPUESTA. ¿Qué espero del futuro? Tal como están las cosas, de momento vivir el presente, el futuro es muy inestable, te cambia en minutos. ¿Mis proyectos? Sacar en primavera mi séptima novela, AGUA DE MAYO, y espero que se pueda hacer presentación de ella porque lo bonito es hacer una presentación y hablar y acercar tu nuevo trabajo, reírte y brindar, sentir los abrazos de la familia, amigos y lectores… Y de momento, hoy estoy en un nuevo proyecto, buscando información que es súper divertido, perfilando personajes… soñando colgada de las nubes con los pies en la tierra.
PREGUNTA. Para terminar, y como siempre, te hago la pregunta con la que cierro la entrevista a todos los invitados: Mª Ángeles Cantalapiedra, tú que eres una mujer apasionada por su vocación, y que por eso estás en este espacio llamado TRAMO SEÑALIZADO. CONVERSACIONES CON PERSONAS APASIONADAS CON SU OFICIO, ¿merece la pena apostar por lo que uno es, por internarse en el camino que le explica?
RESPUESTA. Sí, rotundamente sí merece la pena. Es además un deber, una obligación, ser uno mismo sin imitaciones ni artificios. No puedes imitar a otros, puedes aprender de ellos, sí, pero siendo tú, siempre tú… Ya sabes ese dicho que antes se coge a un mentiroso que a un cojo. Soy muy feliz escribiendo, tuve el privilegio de reinventarme cuando una puerta se me cerró, sin olvidar los cuatro consejos que me dieron al comenzar el camino: esfuerzo, sacrificio, ilusión y montañas de humildad.
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