TRAMO SEÑALIZADO. Entrevista a Jorge Ramos San Martín: Segundo Puesto en el V Certamen Internacional de Microrrelato 'Jorge Alonso Curiel' 2026 ,

     

               Jorge Ramos 

                 San Martín:

              "Un buen microrrelato 

                 debe tener intención"



Jorge Ramos San Martín (Palencia, 1985), segundo premio del V Certamen Internacional de Microrrelato «Jorge Alonso Curiel» 2026 con La bandera del pobre (que se puede leer al final de esta entrevista), es un escritor que entiende la literatura como algo más que una cuestión de técnica. Autor de novelas y colecciones de microrrelatos, defiende la importancia de la intención que hay detrás de cada texto y el valor de los títulos, capaces de dar origen a una historia. Nos habla también de sus comienzos literarios, de sus iniciativas para dar visibilidad a los escritores de Palencia y de las dificultades de abrirse camino en el mundo editorial. «Mi objetivo es que me lean, solo quiero que me lean», confiesa. Pasen y disfruten de sus palabras llenas de verdad y literatura.


PREGUNTA. Bienvenido, Jorge. Muchas felicidades por tu premio, por tu segundo puesto en el V Certamen Internacional de Microrrelato ‘Jorge Alonso Curiel’ 2026 con la obra titulada La bandera del pobre. Tiene verdadero mérito, ya que se recibieron 1353 obras desde muchos países. ¿Cómo recibiste la noticia?

RESPUESTA. ¡Con mucha alegría! Ya estaba contento con ser finalista tras ver que el certamen había tenido una participación tan alta, pero recibir además el segundo premio es algo que me sorprendió mucho. No es habitual que te destaquen entre tantísimos autores, y es una de esas cositas que dan fuerzas para continuar.

P. Pero este galardón no es el único que has conseguido. Parece que no se te dan mal los premios literarios. Entre otros, has ganado el Certamen de Arte Joven de Castilla y León con la novela corta Saabrax, en 2016, o ser finalista de los Premios Britt, con Las noches que nunca te contaron. ¿Qué te aporta concursar? ¿Crees, Jorge, que son necesarios en la carrera de un escritor?

R. Concursar me aporta visibilidad y una validación externa a mi trabajo, que para mí es más importante de lo que me gustaría reconocer, pero lo hago, sobre todo, de cara a los lectores. No sé si son necesarios para todos los escritores, pero para mí lo son, sin duda, porque soy un escritor poco conocido, y encima autopublicado… No es fácil que los lectores me den una oportunidad, escapar del prejuicio es una tarea muy difícil para cualquiera, y aún más para los que no sabemos desenvolvernos en redes sociales; los concursos son una forma de decirles: «¡Eh! Que a veces sé lo que hago, no lo digo yo, ni mi madre, ni mi primo… lo dicen los jueces de un concurso».

Primeros pasos literarios

P. Vamos con tus inicios literarios, un asunto que siempre es interesante para los lectores. Tus primeros pasos estuvieron ligados, en 2015, a una revista autofinanciada, El silencio es miedo, en la que publicabais relatos, poemas y ensayos de autores poco conocidos y que distribuíais por Palencia, tu ciudad, de manera gratuita. ¿Cómo nació aquella iniciativa y qué recuerdas de esa experiencia?

R. Pues no te voy a mentir: fue mi mejor etapa en el mundillo. En lo personal, no tenía pretensiones; y en lo laboral, conservaba la inocencia y la idea de que el mundo de la cultura era una especie de refugio. La idea nació porque yo llevaba ya algunos años escribiendo, pero nunca había publicado nada, por miedo a exponerlo ante la mirada de los demás, de ahí el nombre: El silencio es miedo. Pensé que habría mucha gente en mi misma situación, muchas personas que escribirían sus cosas y las esconderían, y como yo ya me sentía preparado para empezar a compartir mis textos, quise hacerlo animando a otros a hacer lo mismo. Funcionó bastante bien, sacamos más de 20 números de la revista y publicamos a un montón de autores. Desde entonces, siempre que puedo, intento embarcarme en proyectos colaborativos.

P. Como decíamos, en 2016 ganaste el Certamen de Arte Joven de Castilla y León con la novela corta Saabrax, pero la experiencia no fue tan satisfactoria como esperabas. ¿Qué ocurrió? ¿Quieres decir algo sobre ello?

R. Bueno, fue un desastre. Una portada que no tenía nada que ver con el libro, un prólogo de una persona a la que ni conocía ni tampoco se había leído el libro, una maquetación que confundía a los lectores en lo más esencial: en la estructura narrativa, que era fundamental para comprender bien la historia… Todo mal hecho, ni a propósito. Eso en lo referente a la edición del libro como tal, pero es que además el premio consistía en cierto número de ejemplares para mí y la distribución del libro en todas las bibliotecas de Castilla y León… y tampoco. A mí me dieron, creo recordar, 40 o 50 de los 300 prometidos. A las bibliotecas llegaron de forma aleatoria. A la Biblioteca Pública de Palencia tuve que llevarlo yo mismo para que estuviera. Supongo que en algún despacho hay tres o cuatro cajas llenas de mis libros mal hechos.

Cuando te das cuenta de que a los que deciden qué pasa con la literatura no les importa un carajo la literatura, entiendes mucho mejor por qué las cosas están como están

P. Parece que la cultura y el mundo artístico siempre están a la cola, lejanos a las prioridades. ¿Por qué crees, Jorge, que ocurre esto? ¿Los autores y artistas, destinados a sufrir?

R. Algunos. La mayoría estamos a la cola y destinados a sufrir, otros viven en el paraíso institucional. Te voy a ser completamente honesto: lo que he aprendido a lo largo de estos años trabajando en los márgenes de la literatura es que a nadie le importa si escribes bien o mal. Lo que importa es a quién conoces, de dónde vienes o a quién le haces la pelota. Y cuando te das cuenta de que a los que deciden qué pasa con la literatura no les importa un carajo la literatura, entiendes mucho mejor por qué las cosas están como están.


Jorge Ramos San Martín, disfrazado en un acto literario 


P. Revisando tu trayectoria, uno se da cuenta de que vives y disfrutas la literatura al cien por cien, de que eres todo “un animal literario”, ya que ocupa un lugar esencial en tu vida. Lo digo porque no solo eres autor, sino porque, aparte de otras cosas, también impartes clases o talleres de Escritura Creativa. Es un viejo debate, pero ¿crees que se puede enseñar a escribir? ¿Qué te aportan y te han aportado estas clases?

R. Como profesor de escritura creativa durante ya más de ocho años me siento legitimado para decir que los talleres de escritura creativa no son necesarios para escribir. Lo que es necesario es leer: los talleres solo sirven para apuntalar lo que se aprende leyendo. Yo no he enseñado a escribir a nadie, lo que sí he hecho es corregir detalles y ponerle nombre a algunas cosas que la gente hace sin saber cómo se llaman. Es un apoyo puramente técnico, que es lo que sí se puede enseñar; la técnica o algunos aspectos de la técnica. Pero solo con técnica no vas a escribir bien. En cuanto a lo que me han aportado, es un cliché, pero he aprendido muchísimo de mis alumnos: de cómo resuelven los líos en los que los meto, de cómo les confunden cosas que yo veo muy claras, de cómo ven también cosas muy claras que a mí me confunden, de las enormes diferencias que hay en lo que la escritura o la lectura significan para cada uno de nosotros… Han hecho mi mundo mucho más grande.

Palencia: ciudad de artistas

P. Palencia. Una ciudad pequeña, pero llena de cultura y de autores que merecen leerse. Otra de tus interesantes iniciativas ha sido impulsar recientemente una caseta de autores palentinos en la Feria del Libro. ¿Cómo surgió la idea y qué dificultades encontraste para conseguir que saliera adelante?

R. Pues es una idea que surge del enfado, jajaja. Estaba cabreado porque en 2025 me invitaron a participar en la Feria del libro de Murcia y en la de Mairena de Aljarafe, mientras en Palencia los responsables de estas cosas no sabían ni que yo tenía libros publicados. Y dije: pues si en mi ciudad no me va a invitar nadie a la Feria del libro, me invito yo. Y el planteamiento fue el mismo que con la revista: supuse que habría otros muchos escritores en mi situación. Fui con la idea a la Librería Iglesias y me dijeron que adelante, que si yo me encargaba de organizarlo, ellos ponían el dinero para la caseta. Y ya está. La verdad es que no hubo ninguna dificultad. Fue preguntar y les pareció bien. Los escritores se animaron enseguida a participar y el resultado fue satisfactorio para todos, por lo que hemos repetido en 2026 y volveremos en 2027 y hasta que nos dejen.

Los palentinos y palentinas, además de poseer las virtudes que se suelen enumerar, somos gente endurecida. Aquí siempre han formado parte del paisaje (visual y emocional) la soledad y el silencio, y ni siquiera en estos tiempos los hemos perdido del todo. Condiciones que invitan a la reflexión y el autoconocimiento, y ese camino conduce al arte

P. Quiero que nos hables un poco más de tu ciudad, y de la provincia, como terreno literario. Aparte de sus estupendos autores contemporáneos, cuenta con una destacable tradición con nombres como Jorge Manrique, Francisco Simón y Nieto, Lourdes Ventura, Andrés Quintanilla Buey o Marcelino García Velasco. ¿Por qué crees que han dado tan buenos escritores?

R. No conozco con tanta profundidad como Palencia otros rincones de España, pero aquí no puedes dar diez pasos sin cruzarte con un artista; cada cual que decida si eso es algo bueno o malo, jajajaja. Yo creo que es algo bueno, porque además no se reduce a la literatura: está lleno de pintores, escultores, músicos, artesanos… Lo he hablado alguna vez con los compañeros y solemos llegar a la conclusión de que algo tendrán que ver la orografía y el carácter. La provincia de Palencia es una zona montañosa y poco poblada. Los palentinos y palentinas, además de poseer las virtudes que se suelen enumerar, somos gente endurecida. Aquí siempre han formado parte del paisaje (visual y emocional) la soledad y el silencio, y ni siquiera en estos tiempos los hemos perdido del todo. Condiciones que invitan a la reflexión y el autoconocimiento, y ese camino conduce al arte.

P. Actualmente tienes siete libros publicados: cinco novelas (Las noches que nunca te contaron, Un dragón en la tormenta, Las tres vidas de nadie, La bandera del pobre y Una ilusión renovada),  y dos colecciones de microrrelatos (Cuentos para bobos y  Me hice escritor porque no sé dibujar).Parece que la narrativa es donde más cómodo te sientes para expresarte. Pero ¿cuál es tu género preferido como autor: la novela o el microrrelato? ¿Has escrito en otros géneros como la poesía o el teatro?

R. Disfruto mucho más escribiendo microrrelato, pero creo que no es una elección personal, más bien es una imposición. Lo que ocurre es que escribir microrrelato no me genera ningún tipo de presión, puedo escribir sin miramientos: si sale uno bueno, genial, y si sale uno malo, pues escribo otro. A menudo hasta me río cuando sale uno malo y se lo enseño a algún compañero diciendo: «¡Mira que mierdón me ha salido!». Puedo probar cosas, divertirme, inventar, retorcer… La novela no permite eso: si te equivocas con una novela y haces algo que no funciona, es medio año de trabajo a la basura.

De poesía he escrito algo, pero siempre en segundo plano, como acompañamiento para otros textos. Aunque sí es cierto que me inicié en la escritura con la prosa poética y es un género que aún practico de vez en cuando solo por el gusto de hacerlo. Y de teatro, nunca he escrito nada. No soy un gran lector ni de poesía ni de teatro.


Portada de Las noches que nunca te contaron


P. De entre tus novelas destaca Las noches que nunca te contaron, uno de tus libros más leídos y mejor valorados por la crítica, que, además, resultó finalista de los Premios Britt. ¿Qué tiene este libro de especial para ti y por qué crees que ha conectado con los lectores?

R. Creo que es el libro en el que mejor he conseguido ejecutar la idea que tenía en la cabeza: contar una historia muy dura de una forma muy tierna. Para mí, lo que más especial lo hace es la sensación que tuve al terminarlo de haber logrado el propósito que buscaba, y también las palabras que los lectores le han dedicado. Es un libro que habla de no rendirse, de perseguir los sueños, y creo que eso es lo que le ha hecho conectar con toda la gente que no se rinde aunque todo vaya mal.

La bandera del pobre, microrrelato premiado

P. Vamos con tu microrrelato ganador: La bandera del pobre. Todo comienza con una camiseta descolorida tendida en el patio de luces. A partir de ese objeto cotidiano, el narrador reconstruye una historia de varios años, desde las ocasiones especiales hasta su conversión en un trapo para limpiar los cristales. ¿Cómo nació la idea de este microrrelato?

R. Pues la idea nace, curiosamente, a partir del título. Lo primero que tenía de este micro era algo que consideraba un buen título. Del título viene la imagen, y a partir de ahí, todo lo demás. Debo reconocer que prácticamente se escribió solo, jajaja.

P. El desenlace del microrrelato es contundente. Acaba lamentando el futuro de aquella camiseta: «cuando no sea más que un trapo, como todos nosotros». ¿Cuánto hay en ese final de tristeza, de ironía y de reflexión sobre la condición humana?

R. Pues lo dices tú mismo; es ese tipo de final de microrrelato que trata de decirte: «No estoy hablando sobre una camiseta». El narrador se siente un trapo, como la camiseta, utilizado, exprimido hasta la extenuación… y desprovisto de valor.

P. Jorge, ¿qué debe tener un buen microrrelato? ¿Crees que se ha convertido, como dicen, en uno de los grandes géneros de la actualidad por la manera que vivimos en un mundo vertiginoso, sin tiempo para casi nada, o es por algo más?

R. Creo que un buen microrrelato, al igual que toda la buena literatura, lo que debe tener es intención. Considero arte a la suma de intención + técnica. La técnica se puede aprender, incluso se puede imitar… pero la intención es algo genuino: es lo que cada uno de nosotros aporta a su creación. Y me atrevo a decir que cuando la técnica está realmente bien aplicada, está absolutamente condicionada por la intención, pero sería muy largo entrar en profundidad en esto, jaja. El caso es que creo que un microrrelato, para ser bueno, debe pretender algo más que ser un microrrelato bueno; no vale con sacar la formulita y hacer lo que «funciona». 

Respecto a lo de que se haya convertido en uno de los grandes géneros de actualidad… tengo mis dudas. Sí, hay muchísima gente escribiendo microrrelato, pero no hay tanta gente leyendo microrrelato; esto no lo digo por decir, he tenido la desgracia de poder comprobarlo entre mis alumnos, que alegremente pretendían escribir microrrelato sin haber leído ni una antología. Y creo que el mundo editorial es la prueba de ello: no hay grandes editoriales apostando por el género, hay algunas medianas y tampoco cuentan con antologías que le hagan sombra a sus mejores novelas.

P. Tengo mucha curiosidad por conocer tus autores favoritos con los que disfrutas como lector, aunque también a los que te han influido como autor, tanto de corta como larga distancia. 

R. Los autores que más me han influido han sido Dostoievski y Hermann Hesse, son los autores que me hicieron querer escribir (esto no quiere decir que me parezca a ellos, yo soy yo y hago lo que puedo, jaja). Y, como estamos hablando de microrrelato, es justo que añada a Cortázar, pero al Cortázar microrrelatista, al Cortázar novelista no lo soporto, jajaja.

P. Antes de terminar, Jorge, una curiosidad: ¿qué es lo primero que les dices a tus alumnos que quieren aprender a escribir microrrelatos? ¿Cuáles son esos primeros consejos? 

R. Uf, es duro ser sincero en esto porque es algo muy de andar por casa. Pero lo primero que hago es decirles que siempre pongan título a sus microrrelatos, y me paso meses insistiendo en que le pongan título y, aun así, como escribimos mucho in situ, no es raro que, entre risas, confiesen que no han puesto título. Me cuesta muchísimo hacer entender a la gente que el título es una parte importante del microrrelato, y hasta tengo un taller entero dedicado a ello. Así que, si me está leyendo ahora alguien que escriba o quiera escribir microrrelato, y como el resto de consejos ya los habréis escuchado en otras partes, dejadme que os diga esto: el título es parte del microrrelato, y si lo tratas como tal (cuando corresponda), tendrás una herramienta más que te ayudará a escribir mejores microrrelatos.

P. El futuro, ese lugar del que tanto se habla, pero tan incierto. ¿Qué proyectos vitales y literarios tiene Jorge Ramos San Martín? ¿Qué te gustaría conseguir? 

R. Mi objetivo es que me lean, solo quiero que me lean, y espacios como este ayudan a lograrlo. Por eso, te doy las gracias.


Microrrelato premiado:

La bandera del pobre


Cuelga una camiseta descolorida en uno de los tendederos del patio de luces. Yo tuve una igual, lisa y negra, la compré para la comunión de mi sobrino, que fue a finales de mayo y ya se dejaba notar el sol; después pasó a ser la de los días importantes: me la puse en la cita con Irene, en la entrevista de trabajo, en Nochebuena bajo el jersey… Al verano siguiente ya era una camiseta de diario, aunque intentaba ponérmela menos que las demás; a los tres años era la camiseta que me ponía más veces para no ponerme la nueva, y cuatro años más tarde se convirtió en mi pijama favorito. Ahora, mientras miro la camiseta del vecino, estoy limpiando la ventana de la cocina con la mía, lamentando su futuro, cuando no sea más que un trapo, como todos nosotros.


                                   


OTRAS ENTREVISTAS DE TRAMO SEÑALIZADO. CONVERSACIONES CON PERSONAS APASIONADAS CON SU OFICIO:



































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