René Lavand, el hombre que convirtió su tragedia en arte

 

Recreación gráfica generada mediante inteligencia artificial de René Lavand, basada en una fotografía histórica

René Lavand, el hombre que convirtió su tragedia en arte

A los nueve años perdió la mano derecha en un accidente de automóvil. Era diestro y soñaba con ser mago. Tuvo que aprender de nuevo a desenvolverse en la vida y, también, a manejar una baraja. Lo consiguió hasta convertirse en uno de los grandes maestros de la cartomagia y en un artista de estilo inconfundible. René Lavand hizo de una dificultad enorme una forma de expresión basada en la lentitud, el silencio, la palabra y el asombro


Su historia es toda una prueba de superación, que además se convirtió en una obra de arte.

Héctor René Lavandera, conocido como René Lavand, nació en Buenos Aires el 24 de septiembre de 1928. Su relación con la magia comenzó siendo un niño. En 1935, cuando tenía siete años, asistió junto a su tía Juana a una actuación del mago conocido como Chang, y aquella experiencia despertó en él una fascinación que ya nunca le abandonaría. Poco después, un amigo de la familia le enseñó un juego de cartas y el niño comenzó a practicarlo con entusiasmo.

Pero dos años, la tragedia transformó su vida para siempre.

El accidente que le aplastó el antebrazo derecho

En febrero de 1937, durante los carnavales y mientras la familia vivía en Coronel Suárez de la capital bonaerense, René cruzó una calle acompañado por otros niños. Un automóvil lo atropelló y le aplastó el antebrazo derecho contra el bordillo. Tenía tan solo nueve años.

Los médicos tuvieron que amputarle la mano derecha y parte del antebrazo. Como Lavand era diestro, tuvo que aprender a desenvolverse con la mano izquierda para realizar actos cotidianos como vestirse o escribir, pero también a acostumbrarse, con solo esa mano, a seguir construyendo su sueño de ser ilusionista como cartomago que no quería abandonar.

Era difícil porque los libros de cartomagia estaban concebidos para personas que utilizaban las dos manos, y por eso entendió que no podía limitarse a imitar a otros magos: tenía que encontrar su propio camino.

Y así lo hizo.

Cuando la dificultad se convirtió en un estilo

Durante años practicó y experimentó hasta desarrollar una técnica propia. La baraja, que para otros ilusionistas requería dos manos, empezó a convertirse en el territorio natural de su única mano hábil. Pero lo más sorprendente de René Lavand no fue solamente que pudiera realizar juegos de cartas con una mano, fue que consiguió desarrollar una personalidad artística absolutamente reconocible gracias a la lentitud, asunto que no utilizaban los demás ilusionistas.

René realizaba sus juegos con una calma sorprendente, introduciendo silencios y contando historias como el gran narrador que era, y esa aparente ausencia de velocidad contribuía a aumentar el misterio.

A aquella particular forma de hacer magia la llamó «lentidigitación», una palabra que resumía su concepción artística. Su célebre frase «No se puede hacer más lento» terminó convirtiéndose en una de sus señas de identidad por la que se le conoció en todo el mundo.

Por eso su figura terminó trascendiendo la curiosidad de ver a un hombre capaz de hacer magia con una sola mano. Su éxito se explicó también por su capacidad para crear una atmósfera tan misteriosa como hipnótica.

Del banco a los grandes escenarios

Durante una parte de su vida trabajó en un banco, pero a los 32 años, tras ganar un concurso de ilusionismo en 1960, René Lavand se dedicó completamente a su pasión. Su trayectoria internacional le llevó a actuar en numerosos países y a aparecer en programas de televisión como The Ed Sullivan Show y The Tonight Show, presentado por Johnny Carson. También pasó por España, donde su personal estilo encontró admiradores entre los profesionales de la magia como Juan Tamariz, recientemente fallecido.

René Lavand también llegó al cine

Su relación con el mundo audiovisual no terminó en la televisión. En 2002 participó como actor en Un oso rojo, película argentina dirigida por Adrián Caetano. Su interpretación le valió incluso una nominación al Cóndor de Plata como revelación masculina.

Pero sería el cine documental el que terminaría acercándose de una manera más profunda a su figura. En 2013 se estrenó El gran simulador, documental dirigido por Néstor Frenkel dedicado a su vida y a su particular universo. La película permitió descubrir al hombre que había detrás de las cartas; en ella se descubren sus recuerdos, su sentido del humor, su forma de entender la magia y su peripecia de superación.

René Lavand murió en Tandil el 7 de febrero de 2015, a los 86 años, a causa de una neumonía. Habían pasado casi ocho décadas desde aquel accidente que cambió su existencia, pero que le llevó a crear toda una manera de hacer magia con los naipes, un ilusionismo de cerca, que entusiasmó y sigue entusiasmando a los espectadores.


Estatua del ilusionista argentino René Lavand en Tandil (Argentina), ciudad donde vivió durante buena parte de su vida. Fotografía: Roberto Fiadone / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0.



Comentarios

Artículos más visitados

Tramo Señalizado. Entrevista a Rosa Palo: Una Columnista entrañable

Microrrelatos ganadores del II Certamen Internacional de Microrrelato 'Jorge Alonso Curiel' 2023

Microrrelatos ganadores del I Certamen Internacional de Microrrelato 'Jorge Alonso Curiel' 2022

El cine Vistarama y la vida de repuesto

Crítica de "La Reina del Porno": La apasionante vida de Chelly Wilson

Publicación de los microrrelatos premiados en el III CERTAMEN INTERNACIONAL DE MICRORRELATO 'JORGE ALONSO CURIEL' 2024