Datos de lectura en Europa: cae la comprensión lectora entre los más jóvenes
Foto: Bjeweld / Wikimedia Commons / CC0
Datos de lectura en Europa: cae la comprensión lectora entre los más jóvenes
Más de la mitad de los europeos había leído al menos un libro en 2022, pero los resultados de PISA 2025 muestran un retroceso preocupante de la competencia lectora entre los adolescentes
La situación es la siguiente: el libro continúa formando parte de la vida de millones de europeos, incluyendo a los jóvenes, pero la capacidad para comprender lo que leen los adolescentes está retrocediendo.
Según los últimos datos comparables de Eurostat, correspondientes a 2022, el 52,8 % de la población de la Unión Europea de 16 años o más declaró haber leído al menos un libro durante los doce meses anteriores. Y hay un dato interesante: entre los jóvenes de 16 a 29 años el porcentaje ascendió al 60,1 %, por encima del 53,5 % de quienes tenían entre 30 y 54 años, del 52,6 % de los ciudadanos de 55 a 64 y del 47,2 % de los mayores de 65.
Por tanto, conviene huir de la idea tópica o fácil de que los jóvenes han abandonado los libros. Los datos de Eurostat afirman lo contrario.
Luxemburgo, Dinamarca y Estonia, a la cabeza
Las diferencias entre países europeos son considerables. Luxemburgo, con un 75,2 %, encabezaba en 2022 la proporción de población que había leído al menos un libro en los doce meses anteriores. Le seguían Dinamarca, con un 72,1 %, y Estonia, con un 70,7 %.
En el extremo contrario aparecían Rumanía, con un 29,5 %, Chipre, con un 33,1 %, e Italia, con un 35,4 %. España se situaba en una posición intermedia dentro del conjunto europeo.
También la diferencia por sexos es notable. En la Unión Europea, el 60,5 % de las mujeres declaró haber leído al menos un libro, frente al 44,5 % de los hombres. La diferencia se mantiene cuando se observa el número de libros leídos: un 17,4 % de las mujeres había leído diez o más libros, frente al 9,9 % de los hombres.
Estos datos incluyen libros en diferentes formatos, también libros electrónicos y audiolibros, aunque no podcasts, y excluyen los libros de texto escolares y los manuales de trabajo. Además, Eurostat advierte de que los datos europeos son una estimación y que no hay información disponible para Alemania en esta estadística.
Preocupación por la comprensión
Mientras los hábitos de lectura mantienen una presencia importante, el consumo digital continúa creciendo. En 2025, el 9,5 % de los residentes de la Unión Europea que habían utilizado internet durante los tres meses anteriores compró libros electrónicos o audiolibros en los tres meses previos a la encuesta, frente al 7,3 % registrado en 2024. Irlanda, con un 24,5 %, Dinamarca, con un 22,5 %, y Croacia, con un 21 %, encabezaron esta estadística.
Con estos datos se puede afirmar que el libro también está cambiando de forma. Se lee en papel, pero también en una pantalla, se escucha mientras caminamos o viajamos y ocupa nuevos espacios en nuestra vida cotidiana. La tecnología no ha acabado con la lectura; lo que ha cambiado es la manera de acceder a ella.
Pero aquí aparece una cuestión más preocupante: leer no significa comprender bien lo que se lee.
Los resultados de PISA 2025, publicados por la OCDE en septiembre de este año, ofrecen una señal de alarma. En España, los alumnos de 15 años obtuvieron 451 puntos en competencia lectora, frente a los 474 puntos de 2022. Son 23 puntos menos en apenas tres años. El resultado se encuentra entre los más bajos obtenidos por España desde que participa en esta evaluación internacional.
La diferencia es importante porque PISA no solo pregunta si un adolescente ha leído un libro durante el último año. Evalúa su capacidad para comprender, interpretar y utilizar información escrita en diferentes situaciones. Y aquí aparece la verdadera preocupación: qué se hace con aquello que leemos.
Y aquí se encuentre uno de los grandes desafíos culturales y educativos de nuestro tiempo.
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