La reforma de una vivienda en Mérida (España) descubre la tumba de una niña fallecida hace 1.500 años

Basílica de Santa Eulalia (Mérida). Fotografía: Millars / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
Basílica de Santa Eulalia (Mérida). Fotografía: Millars / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
La reforma de una vivienda en Mérida (España) descubre la tumba de una niña fallecida hace 1.500 años
Unas obras domésticas han sacado a la luz una excepcional lápida cristiana que conserva el nombre de una niña, Pladescencia, y la fecha exacta de su muerte: el 15 de junio del año 516. El hallazgo vuelve a demostrar que el subsuelo de España sigue escondiendo páginas fascinantes de nuestra historia
Eso es lo que ha ocurrido en una vivienda de Mérida, donde una reforma corriente ha terminado convirtiéndose en una excavación arqueológica de enorme interés histórico. Bajo los cimientos del edificio han aparecido varias sepulturas cristianas y, entre ellas, una pieza tan llamativa como excepcional: la lápida funeraria de una niña llamada Pladescencia, fallecida hace más de quince siglos.
El descubrimiento obligó a detener las obras en cuanto los operarios detectaron los primeros restos. Después, los técnicos de patrimonio iniciaron una excavación de urgencia que ha permitido documentar entre seis y siete enterramientos pertenecientes a una antigua necrópolis vinculada a la basílica de Santa Eulalia, uno de los enclaves cristianos más importantes de la antigua Augusta Emerita.
Una inscripción que desafía el paso del tiempo
Lo más sorprendente del hallazgo es el magnífico estado de conservación de la lápida. En ella puede leerse con claridad el nombre de la pequeña, Pladescencia, así como la fecha exacta de su fallecimiento: el 15 de junio del año 516. Encontrar una inscripción funeraria de esta antigüedad con una datación tan precisa resulta muy poco habitual para los especialistas.
La piedra conserva, además, una rica decoración simbólica. Sobre su superficie aparecen una corona de laurel y dos palomas enfrentadas, elementos característicos del cristianismo primitivo, junto a expresiones latinas como Famula Dei ("Sierva de Dios") y Requiescat in pace ("Descanse en paz"), fórmulas habituales en las sepulturas cristianas de la época.
De esta manera, la inscripción permite poner nombre y fecha a una vida que terminó hace más de mil quinientos años, algo extraordinario desde el punto de vista arqueológico.
Un viaje por más de mil años de historia
Los trabajos también han revelado que el lugar conserva distintas capas históricas superpuestas. Bajo las tumbas han aparecido restos de una calzada y una cloaca de época romana altoimperial. Sobre ellas, siglos después, se instaló la necrópolis cristiana y, posteriormente, nuevas construcciones correspondientes a los siglos VII, VIII y IX.
Esta sucesión de restos refleja la continuidad de la ocupación de Mérida a lo largo de más de un milenio y confirma la enorme riqueza arqueológica que aún permanece oculta bajo muchas ciudades españolas.
Los restos óseos recuperados serán ahora estudiados por especialistas en antropología física. Gracias a estos análisis será posible conocer aspectos relacionados con la edad, el estado de salud, la alimentación e incluso algunas enfermedades que padecieron las personas allí enterradas.
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