Hallan azúcar entre las estrellas: una nueva pista sobre el misterioso origen de la vida


La Zona Molecular Central de la Vía Láctea, una vasta región de gas y polvo donde los astrónomos han detectado moléculas orgánicas complejas que podrían ayudar a comprender el origen de la vida. ALMA (ESO/NAOJ/NRAO) / S. Longmore et al. / ESO.


Hallan azúcar entre las estrellas: una nueva pista sobre el misterioso origen de la vida


Las noticias científicas a veces contienen una inesperada poesía. La última llega desde el centro de la Vía Láctea, donde un grupo de investigadores ha descubierto una molécula de azúcar flotando entre nubes de gas y polvo cósmico. El hallazgo no responde todavía a la gran pregunta de cómo comenzó la vida, pero añade una pieza fascinante a un rompecabezas que la humanidad intenta completar desde hace siglos


Resulta difícil no detenerse un instante al leer que, a miles de años luz de nosotros, en algún lugar cercano al corazón de nuestra galaxia, los astrónomos han encontrado azúcar.

No el azúcar que removemos distraídamente en el café de la mañana o de la tarde, sino una molécula llamada eritrulosa, formada por carbono, hidrógeno y oxígeno. Un compuesto humilde y, sin embargo, extraordinario, porque pertenece a esa familia de sustancias sin las cuales la vida, tal y como la conocemos, sería imposible.

La noticia, publicada por Nature Astronomy y recogida por The New York Times, lleva la firma de un equipo internacional encabezado por la astroquímica española Izaskun Jiménez-Serra. Su trabajo nos recuerda algo que a menudo olvidamos: el universo es un inmenso laboratorio químico donde ocurren procesos que apenas empezamos a comprender.

«El medio interestelar es uno de los lugares más probables para encontrar moléculas orgánicas grandes», explica la investigadora.

La expresión medio interestelar puede sonar fría, técnica, lejana. Pero detrás de esas palabras se esconde una imagen poderosa: enormes regiones de polvo y gas suspendidas entre las estrellas, auténticas fábricas cósmicas donde la materia se mezcla, se transforma y, quizá, prepara los ingredientes de futuras vidas.

Los científicos han llegado hasta este hallazgo utilizando radiotelescopios capaces de escuchar el universo, porque el espacio, aunque nos parezca silencioso, emite señales. Cada molécula posee una especie de huella, una melodía propia que los instrumentos pueden captar y que los investigadores comparan después con los resultados obtenidos en laboratorios terrestres.

Fue así como apareció la eritrulosa, escondida en una nube situada cerca del centro galáctico.

Lo verdaderamente fascinante del hallazgo es lo que representa. Azúcares más complejos, como la ribosa y la desoxirribosa, forman parte del ARN y del ADN, las moléculas que guardan la información genética de todos los seres vivos. Y es que encontrar compuestos relacionados en el espacio sugiere que algunos de los ladrillos fundamentales de la vida podrían existir mucho antes de que nazcan los planetas. Y por eso, quizá nuestra historia comenzara mucho antes de la formación de la Tierra.

Desde hace años, los científicos manejan la hipótesis de que asteroides y cometas trajeron consigo parte de esos ingredientes primordiales. De hecho, algunos meteoritos caídos sobre nuestro planeta contienen moléculas orgánicas complejas. Pensar que una pequeña parte de lo que hoy somos llegó del cielo tiene algo de vértigo y algo de belleza.

Carl Sagan escribió una vez que «el nitrógeno de nuestro ADN, el calcio de nuestros dientes y el hierro de nuestra sangre fueron fabricados en el interior de estrellas moribundas». Tal vez este nuevo descubrimiento añada un matiz inesperado a aquella idea y, quizá, también los azúcares que hicieron posible la vida comenzaron su viaje entre nebulosas y estrellas lejanas.

Pero conviene ser prudentes. Nadie ha encontrado vida extraterrestre ni la explicación definitiva de nuestro origen. El misterio sigue intacto. Todavía ignoramos cómo esas moléculas simples dieron el salto hasta convertirse en organismos capaces de pensar, amar, escribir poemas o preguntarse por su propia existencia.

Pero cada hallazgo amplía un poco más el horizonte.


Comentarios

Artículos más visitados

Tramo Señalizado. Entrevista a Rosa Palo: Una Columnista entrañable

Microrrelatos ganadores del II Certamen Internacional de Microrrelato 'Jorge Alonso Curiel' 2023

Microrrelatos ganadores del I Certamen Internacional de Microrrelato 'Jorge Alonso Curiel' 2022

El cine Vistarama y la vida de repuesto

Crítica de "La Reina del Porno": La apasionante vida de Chelly Wilson

Lista 25 Microrrelatos finalistas IV Certamen Internacional de Microrrelato 'Jorge Alonso Curiel' 2025