Recuerdos del silencio
Una calle de un pueblo por la noche. Fotografía: Heparina1985 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0). PARA LOS QUE VIVIMOS EN LA CIUDAD, ESCUCHAR EL SILENCIO, el auténtico silencio al que no estamos acostumbrados, es una utopía. Pero, a veces, no sé cómo, sin explicación, aparece. Algunas ocasiones, en la madrugada, abres la ventana o sales al balcón o aparcas el coche en alguna avenida solitaria y no llega hasta ti el ruido de ningún vehículo, ni los pasos apresurados de alguien que vuelve a su apartamento, ni los gritos de un grupo de jóvenes. Ni por escucharse se escucha el rodar de una lata vacía arrastrada por el viento. Esto me hace recordar, irremediablemente, a las noches de verano de mi infancia y adolescencia en el pueblo de mis abuelos donde pasaba las vacaciones. Me acuerdo que, tumbado bocarriba y a oscuras en la cama, mirando el tenue reflejo de la farola encendida de la calle en el techo de la habitación, me sorprendía escuchar aquella ausencia del más mínimo sonido,...