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DOLOR Y GLORIA EN LA MADRUGADA

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Un partido de fútbol bajo los focos de la noche. / Foto: Abigail Keenan (CC0, Wikimedia Commons). Hacía tiempo que no tenía un sueño tan vívido, de esos que sientes que estás completamente involucrado. Esta noche pasada fue así, aunque el resultado fue algo doloroso, o mejor dicho, bastante doloroso. En el sueño estaba jugando un partido de fútbol de noche, vestido con la equipación de un equipo que no sabía distinguir, sobre un césped bien cuidado. Tampoco distinguía la cara de mis compañeros, ni la de los jugadores contrarios. Yo corría por todo el campo, persiguiendo el balón, recuperándolo, pasándolo. Todo iba bien; sentía que estábamos dominando el partido. Y, en un momento, sucedió. Cerca de la media luna contraria, alguien me pasó el balón. Y corrí con él pegado a mi pie con todas mis fuerzas para chutar y colarlo por la escuadra. Así lo hice. Fue un gol espectacular... Pero tan espectacular como el dolor que sentí en el pie derecho al haberlo golpeado contra la pared que está a...

Más de un kilómetro por un libro

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                Foto generada por IA  Estas cosas tiene estar embrujado, abducido, por la literatura.  Ayer por la noche, después de estar buscando durante más de media hora bajo la lluvia un aparcamiento, al fin pude dejar el coche en el único sitio libre que encontré a más de un kilómetro de casa. Pasaban unos minutos de las doce, y lo único que quería era entrar en casa para descansar después de un día atareado y estresante.  Cuando llegué, empapado porque no había cogido el paraguas, me lavé, me puse ropa cómoda y cené todo lo que encontré; estaba bien hambriento.  El caso es que cuando me iba a meter a la cama, me di cuenta de que me había olvidado en el coche el libro que había comprado aquella tarde y que tantas ganas tenía de leer. Ya lo buscaría mañana, pensé. Así que con esa idea, inocente de mí, me recosté.  No tardé ni cinco minutos en volverme a vestir con la primera ropa que encontré, sin olvidar la gorra que...