Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como calma

Ansiedad por no escribir

Imagen
Ernest Hemingway escribiendo en su escritorio durante su estancia en el hotel Dorchester de Londres, en 1944. Una imagen de la escritura como necesidad, refugio y forma de recuperar la calma. Fotografía: National Archives and Records Administration (NARA) / Wikimedia Commons. Dominio público. Entiendo a la perfección las palabras del escritor argentino Pedro Mairal: "Cuando no escribo, cuando pasan unos días en los que no he escrito, estoy enfadado, histérico, ansioso, renegado, inaguantable; no soy capaz ni de mirarme al espejo... Sería capaz de morder un bordillo, o de meter los dedos en un enchufe... En cambio, en cuanto escribo otra vez, el mar vuelve a la calma, la tormenta desaparece". Nos ocurre a muchos.

Bienvenido, agosto

Imagen
                          Foto Alonso Curiel   BIENVENIDO, AGOSTO. El mes de las vacaciones. Se me ha pasado julio en un suspiro. Si tenéis días libres, toca relajarse. Hay ganas de viajar. De caminar en la orilla de la playa o en el campo o en la montaña. Pero, sobre todo, hay ganas de respirar de otra manera, sin prisas. Disfrutad y cargad pilas para el inicio de la nueva temporada en septiembre. Bienvenido, agosto. Piel No sabía igual tu piel en verano, en los surcos del otoño, en la cueva de diciembre. Parecía que mudaras cada estación, encendida en la luz, ahogada en el frío. Me acostumbraba. Jorge Alonso Curiel

Donde menos te lo esperas

Imagen
                                    Foto generada por IA Donde menos te lo esperas A veces el paraíso, amigos, o al menos un trocito de él, te lo encuentras cuando menos te lo esperas y donde menos te lo esperas. Fue este pasado sábado, al caer la tarde. Regresaba por la carretera de Burgos y me detuve en un modesto bar de carretera, al lado de una gasolinera, en la autovía. El calor había aflojado y la temperatura era ideal. Había otros coches allí aparcados, y la gente descansaba y tomaba algo en la terraza, mientras charlaba en un tono distendido. De uno de los coches salía una canción maravillosa de la bella y cálida Sade. Entré a por una Coca-Cola y, al volver a salir, me di cuenta de los placeres más maravillosos que nos regala el verano y que, quizá, otras estaciones no pueden ofrecernos. La sensación de sosiego, belleza, perfección y paz que allí reinaban me inundó, y ya no quise irme como ...