Una de las cosas más tiernas del mundo
Foto de Gladys Rojas Segura La verdad es que es cierto aquello de que una de las cosas más tiernas del mundo es una persona tímida declarando su amor. La otra tarde, en una cafetería, en una mesa cercana se encontraban un chico y una chica que no pasarían de los 22 años. Él, azorado, titubeante, sin saber muy bien qué palabras utilizar, le dijo que pensaba en ella constantemente. Después le pidió que le regalase la oportunidad de ser su novio. Qué ternura en ese chico, qué timidez más encantadora. Yo, escuchando sus palabras como si fuera un personaje de Woody Allen que se encuentra por casualidad en una situación tan inesperada y que reza por no ser descubierto en su condición de testigo, solo quería que esa chica le dijera que sí. Y creo que el muchacho tuvo suerte: ella le cogió la mano y, mirándole fijamente a los ojos, le dijo: "Vayamos a dar un paseo". Poco después salieron de allí. Por la cristalera, les miré avanzar por la calle. Ella no dejaba de sonreír...