Lorca: se cumplen 90 años de su asesinato
Lorca: se cumplen 90 años de su asesinato
Federico García Lorca fue asesinado en Granada en agosto de 1936. Noventa años después, siguen apareciendo documentos que permiten conocer mejor sus últimos días, mientras sus restos continúan desaparecidos
Noventa años después de su asesinato, su nombre y su obra siguen muy vivos. Sus poemas y obras de teatro son leídos por lectores actuales que nacieron mucho después de aquella madrugada de agosto de 1936 en la que su vida acabó, durante los primeros meses de la Guerra Civil. Y este aniversario llega, incluso, con nuevos documentos que permiten acercarse un poco más a sus últimos días.
Lorca tenía 38 años cuando fue asesinado, en plena madurez creativa. Había nacido en Fuente Vaqueros en 1898 y para entonces ya era uno de los escritores españoles más importantes de su generación. Había publicado Romancero gitano y Poeta en Nueva York, había estrenado obras fundamentales como Bodas de sangre y Yerma y había desarrollado una intensa actividad teatral y cultural al frente de La Barraca.
El 19 de junio de 1936 terminó La casa de Bernarda Alba, que sería su última obra teatral. Poco después comenzó a trabajar en nuevos proyectos que quedaron interrumpidos por el golpe militar y la guerra.
Los últimos días de Lorca
Lorca regresó a Granada en julio de 1936, en un ambiente repleto de tensión política. El poeta no era militante de ningún partido, aunque había apoyado públicamente al Frente Popular y mantenía relaciones con destacados intelectuales y dirigentes republicanos. Su amistad con Fernando de los Ríos, su condición de figura cultural muy conocida y la hostilidad que despertaba su homosexualidad contribuyeron a su persecución. La documentación de la época muestra, además, cómo las autoridades franquistas utilizaron su ideología y su vida privada para construir acusaciones contra él.
El 14 de julio se instaló en la Huerta de San Vicente, la casa familiar donde pasaba los veranos, y allí permaneció durante los primeros días de la sublevación militar. El 9 de agosto, después de que los sublevados se acercaran a su casa, buscó refugio en el hogar de los Rosales, vinculados a Falange. En aquel hogar esperaba estar protegido gracias a su amistad con Luis Rosales y a la posición de su familia, aunque no sirvió de mucho, y el 16 de agosto fue detenido y trasladado al Gobierno Civil de Granada.
Luis y José Rosales intentaron conseguir su liberación. Según la investigación publicada el lunes 17 de agosto por El País, José Rosales llegó a enfrentarse al gobernador civil José Valdés Guzmán, quien justificó la detención alegando la existencia de una supuesta denuncia contra Lorca. La investigación posterior señala que, aparentemente, no existió una denuncia escrita. Aquella misma noche Lorca fue llevado al Palacio del Cuzco, en Víznar, y después a la Colonia, camino de Alfacar, donde permanecían los presos antes de las ejecuciones. Al amanecer fue fusilado junto al maestro Dióscoro Galindo y los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Juan Arcollas.
La fecha del asesinato ha sido objeto de debate durante décadas y el aniversario se conmemora tradicionalmente el 18 de agosto. Sin embargo, la reconstrucción publicada este 18 de agosto por el catedrático emérito de la Universidad de Granada Andrés Soria Olmedo en El País sostiene que el fusilamiento se produjo en la madrugada del 17 de agosto de 1936, no del 18.
Nuevos documentos sobre sus últimas horas
Uno de los aspectos más interesantes de este 90 aniversario son los nuevos documentos que permiten reconstruir con mayor precisión los últimos días del poeta y dramaturgo. La investigación, llevada a cabo por Andrés Soria Olmedo y publicada por El País este 18 de agosto, parte de dos notas relacionadas con Lorca, escritas en las semanas cercanas a su asesinato. Son documentos pequeños, pero ayudan a reconstruir el ambiente y las circunstancias que rodearon sus últimos días.
La primera nota fue escrita a comienzos de julio de 1936 y estaba dirigida al escritor José Bergamín, director de la revista y editorial Cruz y Raya. Lorca escribió: «Querido Pepe: he estado a verte y creo que volveré mañana». El mensaje fue colocado sobre el original de Poeta en Nueva York, manuscrito que acabaría teniendo una importancia extraordinaria para la historia editorial de la obra. Ese original sirvió de base para las dos primeras ediciones póstumas del libro, publicadas en Nueva York y México en 1940.
La segunda nota resulta todavía más reveladora porque está fechada el 17 de agosto de 1936, en las horas inmediatamente posteriores a su detención. En ella escribió a su padre:
«Papá, harás el favor de darle al dador dos mil pesetas».
El original de esta nota no se conserva, pero su contenido ha podido reconstruirse a partir de testimonios. Según Francisco Murillo, antiguo chófer de la familia, Federico García Rodríguez entregó esa cantidad a un hombre conocido como «el Panaero», señalado como uno de los integrantes de la llamada Escuadra Negra. Lo más estremecedor es que el padre de Lorca habría entregado el dinero sin saber que su hijo ya había sido asesinado.
La nueva documentación permite seguir también con mayor precisión la actividad literaria de Lorca durante aquellas semanas. El poeta había terminado La casa de Bernarda Alba el 19 de junio y hasta el 12 de julio realizó lecturas de la obra para sus amistades. Después comenzó a escribir Los sueños de mi prima Aurelia, que quedó inconclusa, y llevaba consigo también el primer acto de El sueño de la vida cuando regresó a Granada.
La documentación oficial posterior resulta especialmente reveladora. En un expediente de Responsabilidades Políticas de 1940 aparecen referencias a su supuesta ideología izquierdista, sus amistades políticas y su vida privada. El lenguaje utilizado refleja la mezcla de acusaciones políticas y homofobia que se utilizó contra Lorca y contra otros represaliados. Los nuevos documentos no resuelven el misterio de su asesinato ni permiten localizar sus restos, pero nos acercan al hombre y al artista.
Un poema estremecedor
Lorca había escrito sobre la muerte mucho antes de ser asesinado; la muerte era uno de los grandes temas de su poesía. Uno de los poemas que estremecen hoy es Gacela de la muerte oscura, perteneciente a Diván del Tamarit. La UNED conserva el texto del poema y señala que el poemario fue escrito quizá entre 1931 y 1934.
«Quiero dormir el sueño de las manzanas,
alejarme del tumulto de los cementerios.
Quiero dormir el sueño de aquel niño
que quería cortarse el corazón en alta mar».
Más adelante, escribe:
«Quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo».
Sus restos no encontrados
La localización del cuerpo de Lorca constituye uno de los grandes enigmas de la memoria de la Guerra Civil española. Se han estudiado testimonios y documentos y se han realizado investigaciones y búsquedas desde 2009 en la zona de Víznar y Alfacar, pero sin ningún éxito. Los herederos de Lorca han defendido que el lugar debe conservarse como espacio de memoria colectiva y no solo convertirse en el lugar de búsqueda de un personaje célebre, ya que es un espacio de memoria relacionado con las numerosas víctimas de la represión que fueron asesinadas y enterradas allí
Lo que sí tenemos los lectores es su obra llena de humanidad, tradición y modernidad para continuar disfrutando de ella y poder conocer un poco más al hombre y al escritor.

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