España se convierte en el principal productor cinematográfico de Europa


Rodaje de La conjura de El Escorial en el entorno del Palacio de Jabalquinto, en Baeza (Jaén), en octubre de 2007. Fotografía: Universidad Internacional de Andalucía. Licencia CC BY 2.0.

España se convierte en el principal productor cinematográfico de Europa


España produjo 423 películas en 2025 según el Observatorio Audiovisual Europeo y encabezó por primera vez el ranking continental


Durante décadas España tenía una cinematografía de enorme tradición y había dado al cine internacional directores, actores y películas reconocidos en todo el mundo, pero no encabezaba el continente por volumen de producción. Francia, Italia o Alemania eran los países que realizaban más producciones.

El panorama ha cambiado y España se convirtió en 2025 en el principal productor cinematográfico de Europa, según los datos del Observatorio Audiovisual Europeo difundidos en 2026. El país produjo 423 películas, frente a las 357 de Italia, las 282 del Reino Unido, las 228 de Francia y las 178 de Alemania.

Pero este cambio resulta todavía más llamativo cuando se compara con el año anterior. España produjo 99 películas más que en 2024, convirtiéndose en el principal motor del crecimiento de la producción cinematográfica europea. El conjunto de Europa alcanzó en 2025 las 2.522 películas, solamente 20 más que en 2024.

Existe, sin embargo, una precisión estadística importante. La estadística española utilizada por Spain Audiovisual Hub contabiliza 463 largometrajes producidos en España en 2025, frente a 356 en 2024. La cifra de 423 procede de la metodología comparable utilizada por el Observatorio Audiovisual Europeo para establecer el ranking entre países. No son cifras contradictorias, ya que responden a criterios estadísticos diferentes.

Esta distinción es importante porque permite entender correctamente el fenómeno. Los 423 títulos son la cifra que demuestra el liderazgo español en Europa; los 463 reflejan la producción contabilizada por la estadística española. Además, el crecimiento español explica el aumento registrado en toda Europa.

¿Por qué España está produciendo tanto cine?

La respuesta se encuentra en varias causas que se han producido.

La primera se encuentra en que el Estado convirtió el audiovisual en una industria estratégicaEn 2021 nació el plan España, Hub Audiovisual de Europa, integrado en la estrategia España Digital 2025. El objetivo era aumentar la producción audiovisual española, atraer rodajes y capital extranjero, impulsar el talento, mejorar las infraestructuras y facilitar la internacionalización de las empresas. La estrategia no se limitó a conceder ayudas a películas concretas; pretendía crear un ecosistema industrial alrededor del cine y del audiovisual.

En 2025, las ayudas generales para la producción de largometrajes sobre proyecto tuvieron una dotación total de 55 millones de euros. Por otra parte, las ayudas selectivas contaron con una dotación de hasta 17 millones de euros, destinadas a proyectos con determinadas características culturales, artísticas o de especial interés. El Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), además de las ayudas generales, mantiene líneas específicas para proyectos de especial valor cultural, documental o vinculados a nuevos realizadores.

Pero el dinero público no explica por las 423 películas, aunque ayuda a entender cómo se ha reforzado el tejido de productoras que permite producirlas.

La segunda causa está en que los incentivos fiscales se han convertido en una poderosa herramientaSi existe un instrumento que ha cambiado la posición española en el mercado internacional es el sistema de incentivos fiscales. Para las producciones extranjeras que cumplen los requisitos establecidos por la legislación española, la deducción alcanza el 30 % del primer millón de euros de gasto realizado en España y el 25 % sobre el importe restanteEl límite puede alcanzar los 20 millones de euros por producción cinematográfica y los 10 millones por episodio en determinadas producciones seriadas. También existen regímenes fiscales específicos en Canarias y Navarra.

En Canarias y Navarra existen, por ejemplo, incentivos propios que pueden resultar competitivos para determinadas producciones.

El sistema tiene la finalidad de lograr que una productora internacional considere rentable gastar una parte importante de su presupuesto en España. Porque no se trata solo de que una película venga a utilizar un paisaje español, se busca que el dinero del rodaje se quede en España: en salarios, empresas técnicas, alquiler de equipos, construcción de decorados, hoteles, transporte, servicios de producción y otros proveedores.

La tercera causa: cada euro de incentivo puede generar mucho más gasto en la economía. Un informe elaborado por Olsberg SPI para Spain Film Commission, con la colaboración de PROFILM, calculó que durante el periodo 2019-2022 cada euro invertido mediante incentivos a rodajes internacionales generó aproximadamente 9 euros de Valor Añadido Bruto en la economía española.

Pero conviene ser preciso: esto no significa que el Estado recupere nueve euros por cada euro de deducción. Se refiere al Valor Añadido Bruto generado en la economía como consecuencia de la actividad de esas producciones. El estudio analizó 165 producciones internacionales que generaron al menos 1.320 millones de euros de gasto en España y unos 1.795,6 millones de euros de Valor Añadido Bruto.

Y es que se trata de una cuestión de lógica. Una producción extranjera no paga solamente a sus actores y directores, ya que necesita muchas más cosas como otros profesionales, vehículos, alojamientos, catering, material técnico, decorados, permisos o empresas auxiliares.

El cine se convierte así en una actividad con efectos económicos mucho más amplios que la propia película.

La cuarta causa es la ventaja de que España posee unos escenarios privilegiados. España dispone de una enorme variedad de paisajes y arquitecturas en un territorio pequeño. A esto se suma un clima especialmente favorable para los rodajes exteriores.

Una producción puede encontrar en España un paisaje mediterráneo, una ciudad europea, una zona desértica, una montaña o una localización que represente otro lugar del mundo sin necesidad de desplazarse entre países. Pero el cambio importante es que España ha empezado a ofrecer todo el ecosistema necesario para producir.

La quinta causa: Las film commissions han creado una red por todo el país. Las film commissions y film offices de las comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos facilitan la llegada de producciones, localizan escenarios, ayudan a gestionar permisos y conectan a los proyectos con empresas y profesionales locales, permitiendo que el crecimiento no se concentre en Madrid o Barcelona. Andalucía, Canarias, Comunidad Valenciana, País Vasco, Galicia, Navarra, Castilla-La Mancha, Castilla y León y otros territorios han desarrollado sus propios ecosistemas audiovisuales.

Por todo esto, España puede funcionar como un gran plató distribuido por distintas regiones, cada una con sus propias características.

La sexta causa tiene relación con las plataformas digitales. Netflix, Prime Video, Disney+, Max y otras plataformas han transformado las necesidades de producción audiovisual y necesitan material constantemente para competir para atraer espectadores de todo el planeta, y Esspaña ha encontrado una oportunidad en ese nuevo mercado.

Pero hay una razón todavía más importante: el contenido español funciona fuera de EspañaLos datos de ICEX muestran que las producciones españolas tienen una importante presencia internacional. Entre 2022 y el primer semestre de 2025 representaron el 6,47 % de los ingresos mundiales por streaming de títulos no anglófonos en el estudio realizado junto a Parrot Analytics.

Séptima causa: las coproducciones permiten compartir riesgos y abrir mercados. Su pertenencia a la Unión Europea facilita la colaboración con otros países europeos, mientras los vínculos históricos y lingüísticos con América Latina abren otra vía de cooperación.

Una coproducción permite compartir financiación, profesionales y riesgos, y facilita el acceso a diferentes mercados. Por ello, la internacionalización de la industria española se ha convertido, de hecho, en uno de los objetivos de las políticas de promoción audiovisual.

La consecuencia es que una película española puede nacer desde el principio pensando en varios mercados.

Otra causa es que la industria española tiene una base profesional que permite absorber el crecimiento. España cuenta con una industria cinematográfica consolidada, con décadas de experiencia y muchos profesionales.

Y así, más rodajes significan más profesionales con experiencia; más profesionales facilitan la llegada de nuevos proyectos; y más proyectos permiten desarrollar empresas especializadas.

La siguiente causa: durante mucho tiempo España era utilizada como escenario de una producción extranjera que después continuaba su recorrido en otro país. Ahora, su fin es otro; atraer estudios, empresas, inversiones y proyectos completos. Y la creación y ampliación de infraestructuras audiovisuales forma parte de esa estrategia.

España produce más cine; las salas pierden público

Aquí aparece uno de los aspectos más paradójicos de la situación. En 2025 los cines españoles registraron 66,8 millones de espectadores, un 8 % menos que en 2024. La recaudación alcanzó 460,1 millones de euros, un 4 % menos. Y hasta el número de pantallas descendió hasta 3.530, 35 menos que el año anterior.

La cuota del cine español fue del 19 % de las entradas vendidas, por un 70% de las películas estadounidenses. El resto del cine europeo representó el 7 % y otras cinematografías el 5 %.

Por tanto, el éxito productivo convive con una dificultad evidente: España sabe producir muchas películas, aunque todavía tiene que conseguir que una parte mayor de ellas encuentre espectadores.

Pero el problema no solo se encuentra en España. Europa produjo en 2025 2.522 películas, una cifra récord, pero la asistencia cinematográfica europea descendió. El Observatorio Audiovisual Europeo calcula que las salas de los países europeos registraron aproximadamente 795 millones de entradas, un 5 % menos que el año anterior. Es decir: la producción crece mientras el público de las salas no lo hace al mismo ritmo, y es uno de los grandes problemas.

El liderazgo español no está garantizado

El primer puesto europeo no está garantizado, porque otros países cuentan también con incentivos fiscales competitivos y llevan años intentando atraer producciones internacionales.

Según los datos de PROFILM, las empresas integradas en esta asociación generaron durante 2025 103,9 millones de euros de inversión directa en España, correspondientes a 24 proyectos, 6.490 contratos, 29,4 millones de euros en salarios y 9,7 millones en cotizaciones sociales. Es importante señalar que estas cifras corresponden a las empresas asociadas a PROFILM, y no al conjunto de todos los rodajes internacionales realizados en España. Además, la inversión fue inferior a la registrada por esas empresas en 2024, cuando alcanzó los 129,9 millones de euros.

Esto obliga a pensar que no todos los indicadores audiovisuales avanzan en la misma dirección. La competencia internacional es intensa y los incentivos fiscales pueden cambiar de un país a otro. Lo importante para España será consolidar su liderazgo, convirtiendo cantidad en fortaleza industrial.



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