Conoce los discursos políticos más largos de la historia
Cory Booker, senador por Nueva Jersey, cuyo discurso de 25 horas y 5 minutos estableció en 2025 el récord de la intervención individual más larga del Senado estadounidense. Foto: U.S. Senate, Wikimedia Commons. Dominio público.
Conoce los discursos políticos más largos de la historia
Algunos políticos han llevado la oratoria hasta límites difíciles de soportar. Horas sin parar de hablar, mientras sus compañeros permanecían en sus escaños. El récord pertenece actualmente al senador estadounidense Cory Booker, que en 2025 habló durante nada menos que 25 horas y 5 minutos. Pero antes que él, otros políticos protagonizaron auténticas maratones oratorias que forman parte de la historia parlamentaria
El 31 de marzo de 2025, el senador demócrata Cory Booker comenzó una intervención en el Senado de Estados Unidos que acabaría convirtiéndose en la más larga pronunciada por un senador en la historia de la institución. Habló durante 25 horas y 5 minutos, hasta el 1 de abril. ¿Su objetivo? Llamar la atención sobre las políticas de la Administración de Donald Trump, abordando cuestiones como la sanidad, la Seguridad Social o el funcionamiento de las instituciones estadounidenses. Booker había preparado centenares de páginas y consiguió superar el récord que había permanecido vigente durante casi siete décadas.
Ese récord pertenecía a Strom Thurmond, que en agosto de 1957 habló durante 24 horas y 18 minutos contra la Ley de Derechos Civiles. El senador de Carolina del Sur se oponía a la legislación y utilizó el llamado filibuster, una intervención destinada a retrasar o impedir una votación. Thurmond comenzó a hablar el 28 de agosto y continuó durante toda la noche y buena parte del día siguiente. Su récord, que parecía imbatible, permaneció intacto, como decíamos, hasta 2025.
Antes de Thurmond ya había existido otra gran figura de la resistencia parlamentaria: Wayne Morse. En 1953, el senador de Oregón habló durante 22 horas y 26 minutos contra un proyecto relacionado con los derechos sobre el petróleo de las llamadas Tidelands. Y mucho antes, en 1908, Robert M. La Follette había pronunciado un discurso de 18 horas y 23 minutos.
Otro de los protagonistas fue Huey Long, senador de Luisiana y uno de los políticos más singulares de la historia estadounidense. En 1935 habló durante 15 horas y 30 minutos contra una propuesta legislativa relacionada con el New Deal. Pero convirtió su intervención en un todo un espectáculo: no solo leyó y comentó artículos de la Constitución y otros documentos; ya, en plena madrugada, también llegó incluso a comentar sobre recetas de cocina.
La tradición continuó décadas después. William Proxmire habló durante 16 horas y 12 minutos en 1981 sobre el límite de la deuda, mientras que Ted Cruz permaneció 21 horas y 19 minutos en el Senado en 2013 durante su oposición a la reforma sanitaria conocida como Obamacare. En 1992, el senador Alfonse D'Amato protagonizó otra larga intervención de 15 horas y 14 minutos.
Discursos interminables en Naciones Unidas
Uno de los casos más extraordinarios de estos maratones se produjo en Naciones Unidas. El político y diplomático indio V. K. Krishna Menon intervino durante más de ocho horas ante el Consejo de Seguridad en enero de 1957, durante el debate sobre Cachemira. Aunque en este caso hay que hacer una precisión; aquellas horas se repartieron entre varias reuniones del Consejo de Seguridad, por lo que no deben presentarse como un discurso continuo de ocho horas.
Fidel Castro durante su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas, en septiembre de 1960. Su discurso duró 4 horas y 29 minutos. Foto: Warren K. Leffler, Library of Congress, Wikimedia Commons. Dominio público.
Mucho más conocido es el discurso que Fidel Castro pronunció ante la Asamblea General de Naciones Unidas el 26 de septiembre de 1960. El dirigente cubano habló sin cesar 4 horas y 29 minutos, una duración extraordinaria para una intervención diplomática. Castro defendió la Revolución cubana y atacó la política de Estados Unidos en un discurso que Naciones Unidas considera como el discurso cronometrado más largo de la historia de su Asamblea General.
Los grandes discursos políticos muestran así dos maneras diferentes de utilizar la palabra. En el Parlamento podía convertirse en un arma para retrasar una votación o desgastar al adversario, mientras que fuera de las cámaras podía servir para construir un mensaje político. En ambos casos, el tiempo se convertía en parte del discurso.
Lo escrito no trata de un ranking mundial absoluto, porque los archivos históricos no permiten comparar con la misma precisión todos los discursos parlamentarios, pero, al menos, son algunos de los ejemplos mejor documentados de políticos que llevaron la oratoria hasta los extremos.
Hoy, estamos acostumbrados a los mensajes breves e impactantes, y resulta difícil de imaginar a un político hablando durante tantas horas. Aunque aquellas maratones lograron lo que pretendían: pasar a la historia y que, al día siguiente, todos hablaran de ello.
Fuentes: Senado de Estados Unidos, Oficina Histórica del Senado; Naciones Unidas; documentación oficial de la oficina del senador Cory Booker.
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