Se celebra el año Jubilar de San Juan de la Cruz: la poesía que sigue atravesando la noche
Se celebra el año Jubilar de San Juan de la Cruz: la poesía que sigue atravesando la noche
En el Año Jubilar sanjuanista, su obra vuelve al centro del mapa cultural como una experiencia viva. Una invitación a releer la oscuridad, el deseo y la búsqueda como parte de lo humano
San Juan de la Cruz (Fontiveros, 1542-Úbeda, 1591) vuelve a ocupar el centro de atención por el Año Jubilar sanjuanista, que se celebra entre diciembre de 2025 y finales de 2026. Un año, que de esta manera, se convierte en una invitación a releer a un autor que continúa muy vivo, interrogando nuestro presente.
El hispanista Dámaso Alonso lo expresó con claridad al hablar de su poesía como una de las cimas del lenguaje en español, donde “la expresión alcanza una densidad que roza lo inefable” (Alonso, Poesía española). En San Juan, el lenguaje parece ir siempre un paso más allá.
La noche como experiencia humana
Su poema más conocido, Noche oscura del alma, ha sido interpretado por la crítica como una de las grandes metáforas de la interioridad humana.
El estudioso Jean Baruzi, en su clásico San Juan de la Cruz y el problema de la experiencia mística, subraya que su obra no debe leerse solo como poesía religiosa, sino también como “una exploración radical de la conciencia en transformación”. Es decir: describe tanto un camino espiritual como un proceso de cambio interior.
El propio texto comienza así:
“En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada…”
Esa “noche” es ausencia de luz, incertidumbre, pérdida de referencias, tránsito. Y, como han señalado numerosos críticos, su fuerza reside en que esa experiencia trata de algo profundamente humano.
De hecho, la profesora Luce López-Baralt ha insistido en que la noche sanjuanista “no es caída, sino camino de conocimiento” (San Juan de la Cruz y el Islam), una idea que conecta su poesía con tradiciones místicas.
Un lenguaje que aspira a lo indecible
Uno de los aspectos más sorprendentes de San Juan es su aparente sencillez. Frente a lo que podría esperarse de una experiencia mística extrema, su lenguaje es claro, casi desnudo, esencial.
En el Cántico espiritual escribe:
“Buscando mis amores
iré por esos montes y riberas…”
El crítico Américo Castro ya señalaba que en su poesía “la palabra se reduce para poder significar más”, como si el exceso de ornamento impidiera la verdad de la experiencia. Esa búsqueda constante —sin llegada definitiva— es decisiva. El poema avanza como la respiración de alguien que camina sin mapa.
Amor, herida y conocimiento
Si hay una idea que atraviesa toda su obra es la de un amor que es, como dijimos, transformación.
“Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres…”
Estos versos de la Llama de amor viva condensan una paradoja central: el amor como herida y como iluminación al mismo tiempo.
El estudioso Federico Ruiz Salvador, en su Introducción a San Juan de la Cruz, señala que en su pensamiento “la experiencia mística no elimina el sufrimiento, lo que hace es transfigurarla”. No escapa del dolor, su intención es atravesarlo de otro modo.
La noche como símbolo contemporáneo
También su concepto de “noche” ha trascendido lo religioso y se ha convertido también en una metáfora cultural. Como explica un análisis académico publicado en el Journal of the College of Languages, la “noche oscura” funciona como símbolo de “purificación, pérdida y transformación interior” .
Incluso en la cultura contemporánea, la expresión se ha popularizado para describir crisis personales o momentos de ruptura vital, aunque —como advierten algunos especialistas— esa lectura suele simplificar su complejidad original.
El investigador Aseel Irzooqui Waheeb subraya que en San Juan “lo místico se convierte en una redefinición de la realidad y de la percepción humana” , lo que explica su vigencia más allá del ámbito estrictamente religioso.
Un poeta para este tiempo
Por todo ello, el Año Jubilar sanjuanista es una ocasión para releer con calma a un autor que sigue planteando preguntas esenciales: cómo se atraviesa la incertidumbre, cómo se nombra lo que no tiene nombre o cómo se sigue caminando cuando la oscuridad reina en el trayecto. Y en un presente acelerado y saturado de respuestas inmediatas, su obra propone el silencio, la espera y la interioridad. De ahí su importancia en nuestro presente.
Comentarios
Publicar un comentario
Siempre son bienvenidos y apreciados los comentarios que puedas dejar. Muchas gracias.