Adiós a Josefina Molina, pionera del cine y la televisión en España hecho por mujeres
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| Josefina Molina. Foto Artículo 14 |
Adiós a Josefina Molina, pionera del cine y la televisión en España hecho por mujeres
Josefina Molina falleció este pasado 30 de mayo de 2026, a los 89 años, en Madrid. Su nombre queda ya unido a la historia del cine y la televisión española como el de una pionera: la primera mujer titulada en Dirección por la Escuela Oficial de Cine y una creadora que abrió camino con una filmografía marcada por la inteligencia narrativa, la libertad formal y una firme conciencia feminista
Josefina Molina Reig nació en Córdoba en 1936, en una España en la que no era costumbre ver a mujeres detrás de la cámara. Sin embargo, desde muy pronto entendió que su lugar estaba en ese lugar. Fue la primera mujer en obtener el título de directora en la Escuela Oficial de Cine, un gesto que hoy puede parecer rutinario, pero que entonces tenía una dimensión excepcional.
Ella misma resumía esa sensación de ruptura con una idea que repetía en entrevistas: “Para ver el mundo con relieve tienes que tener dos ojos y la Humanidad lleva demasiado tiempo tuerta”.
Una frase que condensa bien su pensamiento: la cultura, para ser completa, necesitaba otras miradas.
Antes de Josefina Molina: cineastas pioneras
La figura de Josefina Molina no surge en España sin antecedentes femeninos en la dirección. Antes de ella, tenenos ejemplos, pero casi siempre al margen de la industria o en contextos interrumpidos por la historia política del país.
Así tenemos a Elena Jordi, actriz y empresaria teatral que dirigió Thais (1918), una obra silente hoy desaparecida. Poco después, Helena Cortesina firmó Flor de España o La historia de un torero (1921–1922). En los años treinta, Rosario Pi logró dirigir El gato montés (1935), o escribir el guion original de Doce hombres y una mujer, antes de verse obligada a marchar al exilio.
Ya en la posguerra, Ana Mariscal representa el primer intento de continuidad dentro del sistema industrial franquista, con obras como Segundo López, aventurero urbano (1953), mientras que Margarita Alexandre dirigió tres películas: el documental Cristo (1954) y los largometrajes La ciudad perdida (1955) -que sufrió el bisturí de la censura hasta quedar irreconocible- y La gata (1956).
El trabajo de la mujer no configura aún una tradición ni una presencia estable en la industria cinematográfica española. Es en ese contexto donde la generación de los años sesenta y setenta, con nombres como Cecilia Bartolomé con su film Vámonos, Bárbara (1978), comienza a abrir una continuidad posible, ya en diálogo directo con la transformación social de la Transición.
De esta manera, la figura de Josefina Molina pertenece a ese punto de inflexión. Su obra es la de una directora que entra en la industria con formación, continuidad y reconocimiento, consolidando por primera vez la idea de una autoría femenina estable dentro del cine y la televisión españoles.
Televisión, cine y teatro
La carrera de Molina se desplegó en distintos formatos, algo poco habitual en su época. Trabajó intensamente en televisión, firmó películas clave del cine español contemporáneo y dirigió también teatro y adaptaciones literarias. Pero más allá de la diversidad de medios, su obra mantiene un estilo reconocible: la exploración de la intimidad, el conflicto emocional y, sobre todo, la experiencia de las mujeres dentro de estructuras sociales rígidas, y todo ello lejos de lo panfletario.
En palabras de la propia directora: “En mis películas siempre hay un personaje femenino que lucha contra la opresión”.
Función de noche: una película generacional
Si hay una película que condensa su importancia, es Función de noche (1981). Más que una película, es un dispositivo emocional: Lola Herrera y Daniel Dicenta, antigua pareja ya separada, se enfrentan en un camerino a sus recuerdos, sus reproches y sus heridas. El resultado es una mezcla de ficción, documental emocional y teatro filmado que convirtió la obra en todo un referente que aún sigue vivo.
Molina explicaba la intención del proyecto con una idea sencilla: “Queríamos hablar de nosotros, de nuestra generación, de lo que no se había dicho”. La película se convirtió en un espejo de una generación marcada por el franquismo, la represión emocional y los roles de género rígidos. Y, al mismo tiempo, en un experimento formal que desdibujaba los límites entre vida y representación.
Cinco Horas con Mario
Antes incluso de su cine más reconocido, Molina desarrolló una intensa labor en los dramáticos televisivos de TVE, donde adaptó y dirigió obras de teatro que hoy forman parte de la memoria audiovisual española. Entre ellas destacan adaptaciones de Ibsen, Cocteau o Delibes, realizadas en espacios como Estudio 1 o Teatro de siempre, donde el lenguaje teatral se trasladaba directamente a la pantalla.
Dentro de ese recorrido, pero directamente sobre un escenario, Cinco horas con Mario (1979) ocupa un lugar central. Dirigida por Molina y protagonizada por Lola Herrera, la obra —basada en la novela escrita por Miguel Delibes en 1966— se estrenó en el madrileño teatro Marquina, en 1979, y se convirtió en un fenómeno teatral de larga vida escénica. Más que una adaptación, fue una relectura emocional del texto, donde la voz femenina adquiría una densidad nueva en escena, y que fue el preámbulo de su película Función de noche.
Feminismo antes de que fuera una etiqueta cómoda
Molina no se definía como una cineasta “militante”, pero su obra puede leerse hoy como profundamente feminista en el sentido estructural: cuestiona la forma en que se narran las vidas de las mujeres, y quién tiene derecho a narrarlas.
Fue además una de las impulsoras de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), creada para visibilizar la desigualdad en la industria audiovisual.
Reconocimientos y legado
A lo largo de su carrera recibió algunos de los principales galardones del cine español, como el Premio Nacional de Cinematografía, el Goya de Honor y múltiples distinciones institucionales.
Aunque su legado más profundo está en ese camino que ella empezó: en todas las cineastas que vinieron después. Muchas de ellas la han señalado como una figura decisiva para entender que el cine español podía tener otras voces y otras preguntas.
Filmografía completa de Josefina Molina
Largometrajes de cine
- Vera, un cuento cruel (1973)
- Función de noche (1981)
- Esquilache (1988)
- Lo más natural (1991), con Charo López y Miguel Bosé.
- La Lola se va a los puertos (1993), con Rocío Jurado y Paco Rabal.
Televisión (obras de ficción, series y adaptaciones)
- El camino (TVE, 1978)
- Teresa de Jesús (1984)
- Entre naranjos (1998)
- Novela (varios episodios, 1974–1978)
- Estudio 1 (varios episodios, 1975–1976)
- Teatro de siempre (1967–1971, episodios)
- Casa de muñecas II (1971)
- Hedda Gabler (1975)
- La voz humana (1986, TV)
Documentales y trabajos televisivos destacados
- La mujer y el deporte (1973)
- Las sufragistas (1975)
- Averroes (1981)
- María Calderón, “La Calderona” (1983)
- Lope de Vega (1983)
- Almanzor (1985)
- Monet en España (1987)
- Juan Habichuela (1996)
- Cañizares (1996)
- Azinhaga, Lisboa, Lanzarote (1998)
- La Rioja, Barcelona: sombras en el bosque (1998)
- San Roque, Ronda, Córdoba: pretérito imperfecto (1998)
Cortometrajes y primeras obras
- La otra soledad (1966)
- Aquel humo gris (1967)
- Melodrama infernal (1969)
- La rama seca (1972)
- Cuentos y leyendas: La promesa (1974)
Trabajos como guionista
- Vera, un cuento cruel (1973)
- Función de noche (1981)
- Teresa de Jesús (1984)
- Esquilache (1988)
- La Lola se va a los puertos (1993)
- Entre naranjos (1998)
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