Muere el periodista y escritor Raúl del Pozo a los 89 años
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
| El periodista y escritor Raúl del Pozo. Foto EFE. |
Muere el periodista y escritor Raúl del Pozo a los 89 años
Con la muerte de Raúl del Pozo el pasado 10 de marzo desaparece una de las voces más singulares del columnismo español. Durante décadas convirtió la política, los rumores del poder y las conversaciones de café en literatura periodística, dejando una huella reconocible en varias generaciones de lectores
El periodismo español pierde con la muerte de Raúl del Pozo a uno de sus cronistas más reconocibles. No era solo un columnista, era, sobre todo, un observador del poder, un narrador de la política y un escritor que encontró en el periodismo el mejor territorio para contar historias.
Durante décadas sus artículos acompañaron el pulso de la actualidad española. Los lectores acudían a ellos no únicamente para saber qué ocurría en la política, sino para descubrir cómo sonaba el país por dentro. Del Pozo escribía sobre ministros, conspiraciones parlamentarias, pactos discretos o viejos fantasmas del poder con un tono cercano, lleno de intuición y memoria.
Su columna más conocida llevaba un título que acabó convirtiéndose en su marca personal: El ruido de la calle. Allí cabían confidencias, anécdotas, conversaciones escuchadas en restaurantes madrileños o retratos de personajes influyentes a los que trataba sobre todo en la noche, porque la noche era también uno de sus vicios, tanto como las partidas de póker. Era una forma de periodismo que mezclaba información, literatura y experiencia.
Y es que Raúl del Pozo pertenecía a una generación de periodistas que aprendieron el oficio pisando la calle, hablando con la gente, escuchando mucho y escribiendo con libertad. Y esto impregnaba cada uno de sus textos.
Del reportero al columnista
Raúl del Pozo nació en 1936 en Mariana, un pequeño pueblo de Cuenca. Su infancia coincidió con los años más duros de la posguerra española, una época que marcaría a toda su generación. Desde muy joven sintió la llamada del periodismo y comenzó a trabajar en redacciones donde el oficio se aprendía día a día.
Antes de convertirse en un columnista reconocido fue reportero, y ese origen nunca lo abandonó. Trabajó en el diario Pueblo, uno de los grandes periódicos de los años 70 y de la Transición, y participó después en distintos proyectos periodísticos que marcaron varias décadas de la prensa española.
El reporterismo le enseñó algo fundamental: la importancia de escuchar. Del Pozo tenía fama de ser un gran conversador, pero también un gran oyente. Sabía que muchas historias no están en las ruedas de prensa ni en los discursos oficiales, sino en los pasillos, en los cafés y en las sobremesas donde se cruzan políticos, periodistas y confidentes. Ese mundo de conversaciones informales, rumores y complicidades se convertiría después en la materia prima de su columnismo.
A lo largo de los años también colaboró en revistas y participó en tertulias de radio y televisión, donde su estilo directo y su experiencia lo convirtieron en una voz reconocible. Sin embargo, su verdadero territorio siempre fue el papel. La columna era su espacio natural.
El ruido de la política
La consagración de Raúl del Pozo llegó con sus columnas en El Mundo, donde durante décadas firmó algunos de los artículos más leídos del periodismo español. Allí consolidó un estilo muy particular, heredero de la tradición del columnismo literario español.
En sus textos la política aparecía narrada casi como una historia. No se limitaba a explicar decisiones o declaraciones. Prefería retratar a los protagonistas, describir los ambientes y reconstruir escenas que ayudaban a entender lo que ocurría tras las puertas cerradas del poder.
Sus artículos podían empezar con una anécdota aparentemente menor —una conversación, una frase escuchada al pasar, un recuerdo— y terminar ofreciendo una interpretación aguda de la situación política. Esa mezcla de intuición, estilo y experiencia convirtió su columna en una lectura habitual para miles de personas. Sus textos estaban llenos de ritmo, imágenes y personajes; pura literatura breve. Había en ellos una mezcla de crónica parlamentaria, relato urbano y memoria personal.
También poseía un tono irónico, a veces escéptico, que le permitía observar la política con cierta distancia. Sabía que el poder cambia de manos, que las promesas se olvidan y que las intrigas se repiten generación tras generación. Por eso en sus artículos convivían los grandes nombres de la política con camareros, periodistas, asesores o personajes secundarios que daban color a la historia.
Un testigo de varias Españas
La trayectoria de Raúl del Pozo abarca siete décadas de periodismo. Fue testigo de momentos clave de la historia reciente: los últimos años del franquismo, la Transición, el nacimiento de la democracia, las alternancias políticas y las crisis que han marcado las últimas décadas.
Su mirada, sin embargo, nunca fue la del historiador distante. Era la de alguien que estaba dentro de la conversación pública, que conocía a muchos de los protagonistas y que había visto de cerca cómo se construye el poder. Esa experiencia le permitió escribir con una mezcla de cercanía y escepticismo. Del Pozo sabía que la política está llena de gestos, símbolos y estrategias, pero también de ambiciones personales y pequeños dramas humanos. Quizá por eso sus columnas resultaban tan atractivas. No hablaban solo de ideologías o programas, sino de personajes.
Además de su trabajo en la prensa, también publicó más de una decena de libros, ensayos y novelas, demostrando que su vocación literaria iba más allá de la columna. Sin embargo, fue en el periodismo donde encontró el éxito y el reconocimiento.
La muerte de Raúl del Pozo cierra una etapa del periodismo español. Con él desaparece uno de los últimos cronistas que vivieron desde dentro varias generaciones de la vida política y mediática del país. Un periodista que escuchaba el murmullo de la calle y lo transformaba en palabras.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Comentarios
Publicar un comentario
Siempre son bienvenidos y apreciados los comentarios que puedas dejar. Muchas gracias.