Hábitos de un joven escritor
Hábitos de un joven escritor
Hace años, cuando era un adolescente que comenzaba a escribir, me fijaba en la calle en algún desconocido e imaginaba su vida: sus dramas, sus aficiones, sus deseos, la relación con la pareja -si es que la tenía-, la relación con su familia, amigos, y hasta imaginaba que sufría un conflicto del que intentaba escapar o del que no podía hacerlo... Inventar vidas era una gran aventura que me servía para ejercitar el músculo de la imaginación y de la ficción.
Y es que en la calle y en la vida, y no solo en los libros o en el arte, se encuentra también lo que necesitamos: como decía Pessoa, la literatura vive en la misma calle que la vida.
Ahora, algunas veces, también lo hago, aunque no tanto como antes. Pero el placer es el mismo.
Comentarios
Publicar un comentario
Siempre son bienvenidos y apreciados los comentarios que puedas dejar. Muchas gracias.