La increíble historia del Señor Wences, el ventrílocuo salmantino que se convirtió en una leyenda de la televisión norteamericana
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La increíble historia de Señor Wences, el ventrílocuo salmantino que se convirtió en una leyenda de la televisión norteamericana
Mucho antes de que José Luis Moreno y Mari Carmen y sus muñecos popularizaran el humor ventrílocuo en España, un hombre nacido en Salamanca ya había triunfado en el mayor escaparate del entretenimiento mundial de esta manera. Se hacía llamar Señor Wences y llegó a convertirse en una leyenda de la televisión estadounidense gracias a un humor tan sencillo como eficaz
Había una vez un español que hacía reír a millones de estadounidenses con una mano, una caja y un acento imposible de imitar. No necesitaba grandes decorados ni efectos especiales, le bastaban una voz aguda, una conversación absurda y una imaginación prodigiosa. Aquel hombre era el Señor Wences, nombre artístico de Wenceslao Moreno Centeno, considerado uno de los ventrílocuos más famosos del siglo XX. Y, además, era tío de José Luis Moreno.
De Peñaranda de Bracamonte a Nueva York
Wenceslao Moreno nació en 1896 en Peñaranda de Bracamonte, Salamanca. Su familia quería que estudiara una carrera seria, pero él tenía otra idea en la cabeza: dedicarse al mundo del espectáculo. Desde joven mostró habilidad para la magia, la música y el humor, aunque terminaría encontrando su gran talento en la ventriloquía.
En los años veinte comenzó a actuar en teatros y salas de variedades españolas. Poco después dio el salto a América Latina y más tarde a Estados Unidos, donde consiguió el éxito.
No hablaba inglés perfectamente, pero tampoco le hacía falta. De hecho, convirtió su acento español en parte esencial de su personaje, convirtiendo ese obstáculo en toda una marca personal.
El hombre que hablaba con su mano
Su número más famoso era increíblemente sencillo. Dibujaba una cara en su mano y la convertía en Johnny, un personaje travieso con el que mantenía diálogos delirantes.
La conversación seguía siempre un esquema parecido:
—“S’alright?”
—“S’alright!”
Aquella frase, pronunciada con su peculiar acento, se volvió famosísima en Estados Unidos.
Otro de sus personajes era Pedro, una cabeza escondida dentro de una caja. El efecto era elemental, casi infantil, pero precisamente por eso funcionaba tan bien. Señor Wences demostraba que el humor no necesitaba ninguna complejidad cuando hay talento.
El público estadounidense quedó fascinado por aquel artista español extravagante, que lograba crear personajes memorables con recursos mínimos.
La estrella del show de Ed Sullivan
La gran explosión de popularidad llegó gracias al legendario programa televisivo The Ed Sullivan Show, el espacio más importante de la televisión estadounidense entre los años cincuenta y sesenta. Por aquel programa pasaron Elvis Presley, The Beatles o Frank Sinatra. Y también el Señor Wences.
Apareció decenas de veces y se convirtió en uno de los invitados favoritos del público. Ed Sullivan llegó a decir de él: “Es uno de los artistas más originales que han pasado por este escenario”.
Para entender lo que eso significaba hay que recordar que, en aquella época, actuar en televisión en Estados Unidos equivalía a entrar en millones de hogares, ya que no había muchas más posibilidades de ocio masivo. El bueno de Wences se convirtió en una auténtica celebridad nacional.
Hoy puede parecer un humor ingenuo, pero Señor Wences fue revolucionario en muchos sentidos. Supo entender algo importante: la televisión premiaba la cercanía, el ritmo y los personajes reconocibles.
Muchos historiadores de la televisión lo consideran uno de los primeros grandes artistas internacionales adaptados específicamente al lenguaje de la televisión.
La conexión con José Luis Moreno
Décadas después, José Luis Moreno haría popular la ventriloquía en España.
Él siempre siempre reconoció la influencia de su tío Wenceslao. De algún modo, personajes como Rockefeller o Monchito forman parte de una tradición familiar que empezó mucho antes en los teatros y en los estudios de televisión americanos.
Aunque sus estilos eran distintos, ambos compartían una idea parecida del espectáculo: personajes cercanos y reconocibles, humor sencillo y directo y capacidad para conectar con públicos masivos.
Una leyenda casi olvidada en España
Curiosamente, mientras en Estados Unidos el Señor Wences llegó a ser un icono popular, en España su figura ha quedado más difuminada.
Allí tuvo calles con su nombre, homenajes y apariciones constantes en televisión. Aquí, en cambio, muchos apenas saben quién fue. Tal vez porque desarrolló casi toda su carrera fuera del país, o porque su éxito pertenecía a una época anterior a internet y a la globalización cultural. Sin embargo, durante años fue probablemente el artista español más famoso en la televisión norteamericana.
El Señor Wences murió en Nueva York en 1999, a los 103 años. Había sobrevivido prácticamente a todo el siglo XX y a varias generaciones de entretenimiento: el teatro de variedades, la radio, el cine y la televisión. Su carrera fue tan larga que actuó para personas nacidas en el siglo XIX y también para espectadores que ya vivían la era digital.
Un claro ejemplo, otro más, de celebridad española a reivindicar.
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