Se cumplen 130 años de la primera exhibición pública del cinematógrafo creado por los hermanos Lumière


El reflejo de la magia ilumina a los espectadores. Foto Alonso Curiel 

Se cumplen 130 años de la primera exhibición pública del cinematógrafo creado por los hermanos Lumière 

 

El 28 de diciembre de 1895, en un sótano del Grand Café en París, unas imágenes proyectadas sobre una pantalla dieron origen al cine tal como lo conocemos. Hoy, 130 años después, recordamos aquel momento fundacional que convirtió la realidad en espectáculo y el asombro en arte 

 

El 28 de diciembre de 1895, en un sótano parisino del bulevar de los Capuchinos, ocurrió algo que cambiaría para siempre la forma en que la humanidad cuenta historias. Aquella tarde, en el Salón Indien del Grand Café, los hermanos Auguste y Louis Lumière realizaron la primera exhibición pública y comercial de su cinematógrafo. Hoy, exactamente 130 años después, el cine sigue proyectando su magia desde aquella chispa inicial. 

París estaba lejos de imaginar lo que estaba a punto de suceder. Por unas monedas, un pequeño grupo de curiosos se sentó frente a una pantalla blanca. No había estrellas, ni alfombra roja, ni palomitas. Lo que sí había era expectación. Entonces, las luces se apagaron y las imágenes comenzaron a moverse. Obreros saliendo de una fábrica, un tren llegando a la estación, un jardinero regando plantas. Escenas simples, cotidianas, pero absolutamente revolucionarias. 

Cuenta la leyenda —probablemente exagerada— que algunos espectadores entraron en pánico al ver el tren avanzar hacia ellos, convencidos de que saldría de la pantalla. Más allá del mito, lo cierto es que el impacto fue profundo. Por primera vez, la realidad podía capturarse, reproducirse y compartirse en movimiento. El tiempo, de algún modo, había sido domesticado. 

El cinematógrafo de los Lumière no era solo una cámara: también era proyector y copiadora. Portátil, ingenioso y eficaz, permitió llevar esas imágenes más allá de los laboratorios y ferias científicas. El cine nacía así como espectáculo público, como una experiencia colectiva. Un ritual que, pese a pantallas cada vez más pequeñas y consumo individual, seguimos buscando disfrutando más de un siglo después. 


Auguste y Louis Lumière (De izquierda a derecha)


Paradójicamente, los propios Lumière no creían que su invento tuviera demasiado futuro. Lo veían como una curiosidad técnica, no como un arte. Otros, como Georges Méliès, supieron intuir su potencial narrativo y fantástico. A partir de ahí, el cine empezó a crecer: a contar historias, a inventar mundos, a emocionar, a hacer reír y llorar y hasta conseguir cambiar la vida de las personas. 

En estos 130 años, el cine ha sobrevivido a guerras, censuras, crisis económicas, la llegada del sonido, del color, la irrupción de la televisión, al vídeo doméstico y a las actuales plataformas digitales. Ha cambiado de forma, de soporte y de lenguaje, pero su esencia continúa siendo la misma.  

Recordar aquella tarde de diciembre de 1895 no es solo un ejercicio histórico de nostalgia. Es reconocer el momento exacto en que el mundo cambió a partir de ese día, cuando la imaginación encontró un nuevo hogar, o quizá su gran hogar. En el Salón Indien del Grand Café comenzó la expresión artística que englobaría a las demás artes y que cambiaría la manera de relacionarnos con la realidad.  

Porque mientras haya alguien dispuesto a sentarse a oscuras para dejarse sorprender por una historia en movimiento, el cine seguirá vivo. Sigamos disfrutando. 


Artículo también publicado en el diario digital HoyLunes.com:

El Big Bang de la Mirada: 130 Años del Día en que el Tiempo se Detuvo para Moverse – Donde nace la palabra.


 

Comentarios

  1. Cada vez que visito tu espacio lo abandono maravillada, y sabes que es así. Siempre digo que contar historias es fácil, lo difícil es saber contarlas, y tú lo conviertes en sencillo porque llegas al lector. La magia de la que hablas en este post de casi siglo y medio es la que transmites tú a finales de 2025 con un breve pero sentido resumen del pasado. Hoy tenemos un montón de plataformas a nuestra disposición; solo es entrar, seleccionar y ver. A nadie le interesa cómo se hizo la película. Antes sí, hasta incluso los DVD traían un extra de "detrás de las cámaras". El DVD también parece prehistórico al lado de lo que se vive y consume en este S.XXI, y lo empezamos con él... Tú post nos hace recordar, saber e incluso aprender. Que la magia de las letras no muera nunca, y el talento para saber narrar y entrar en él lector, tampoco. ¡¡Enhorabuena!! ¡Abrazo!

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    1. ¡Muchísimas gracias, Jezabel! Me ruborizan tus palabras, tu mensaje tan sentido. Creo que era necesario en este 28 de diciembre un artículo que hablase de este aniversario tan importante para todos nosotros, asunto que no he visto en ningún medio; al menos me quedo con la alegría de haber sido el único de haber escrito sobre ello. Gracias de nuevo por tu maravilloso mensaje, por entrar en el blog y por disfrutar con su lectura. ¡Muchos abrazos!

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