Del humor de Berlanga al terror actual: un viaje por los cineastas de la Comunidad Valenciana


Luis García Berlanga, el cineasta esencial de la Comunidad Valenciana


Del humor de Berlanga al terror actual: un viaje por los cineastas de la Comunidad Valenciana


Del sarcasmo coral de Luis García Berlanga al miedo íntimo y doméstico del cine contemporáneo, el cine valenciano ha recorrido un camino tan diverso como reconocible. A lo largo de décadas, sus cineastas han sabido retratar la realidad española desde la sátira, el compromiso político, el género o la rareza más libre. Este viaje recorre a los grandes nombres —los míticos y los actuales— para entender cómo, desde la Comunidad Valenciana, se ha construido una de las tradiciones más ricas y singulares del cine español


Hablar de cine valenciano es empezar inevitablemente por Luis García Berlanga
(València, 1921-Madrid, 2010).

Berlanga no fue solo un gran director, también fue un creador de un imaginario colectivo. Su cine coral, lleno de personajes que hablan a la vez, situaciones absurdas y humor afilado, logró burlar la censura franquista para retratar con ironía y compasión a la sociedad española. Películas como Bienvenido, Mister Marshall, Plácido, El verdugo o La escopeta nacional siguen siendo plenamente vigentes porque hablan del poder, la burocracia y las pequeñas miserias humanas con una lucidez incomparable. No es casual que “berlanguiano” sea hoy un adjetivo de uso común.

Junto a él se sitúa Juan Antonio Bardem (València, 1922-Madrid, 2002).

Si Berlanga eligió la sátira, Bardem optó por el drama y la denuncia social directa. Fue el gran cineasta político del cine español clásico. En títulos como Muerte de un ciclista o Calle Mayor introdujo una crítica social frontal en plena dictadura, conectando el cine español con el neorrealismo europeo y situándolo en los grandes festivales internacionales. Su obra abrió el camino a un cine adulto, comprometido y consciente.

La irreverencia valenciana de los años 70 y 80

Entre los grandes nombres históricos del cine valenciano merece también un lugar destacado Carles Mira (València, 1947–1993).

Cineasta de culto, Mira desarrolló una obra radicalmente libre, satírica y profundamente conectada con la cultura popular valenciana. Películas como La portentosa vida del padre Vicente o Que nos quiten lo bailao mezclan política, tradición, humor irreverente y provocación. Su figura es clave para entender un cine valenciano desacomplejado, crítico y alejado de los modelos industriales dominantes.

Tras la Transición: nuevos géneros, nuevas miradas

Con el paso de los años, el cine valenciano se fue alejando del modelo clásico para explorar otros territorios. Uno de los nombres clave del cine contemporáneo es Paco Plaza (València, 1973).

Plaza es una figura fundamental del cine de terror español actual. Alcanzó proyección internacional con [REC], pero ha desarrollado una filmografía propia donde el miedo nace de lo cercano: la familia, la casa, la memoria. Verónica o La abuela demuestran que el terror puede ser popular y autoral al mismo tiempo, y que los miedos colectivos funcionan mejor cuando se anclan en la cultura y la experiencia cotidiana.

El cine de autor desde los márgenes

En un registro radicalmente distinto se mueve Chema García Ibarra
(Alicante,1977).

Su cine es uno de los más singulares del panorama español reciente. Con actores no profesionales, escenarios reales y un humor seco que roza lo absurdo, García Ibarra mezcla ciencia ficción, costumbrismo y retrato social. Espíritu sagrado lo consagró como autor de culto y demostró que desde lo local y lo aparentemente excéntrico se pueden contar historias universales sobre la fe, el miedo o la soledad contemporánea.

Memoria, identidad y cine social

Otro nombre clave del cine valenciano contemporáneo es Sigfrid Monleón (València, 1968).

Su filmografía se mueve entre el cine histórico, la memoria y la identidad. Títulos como La mirada violeta o El cónsul de Sodoma muestran una preocupación constante por los conflictos sociales, la política y la construcción de la identidad personal y colectiva, situándolo como una figura relevante del cine de autor valenciano.

Industria, series y proyección internacional

Un caso especialmente significativo del cine valenciano actual es el del alicantino Jorge Torregrosa (1973), cuya trayectoria ejemplifica la plena integración del talento valenciano en la industria audiovisual global.

Torregrosa ha construido una carrera sólida y versátil tanto en cine como, sobre todo, en ficción televisiva. Destaca por su dominio del ritmo narrativo, una puesta en escena eficaz y una gran capacidad para adaptarse a distintos géneros sin perder personalidad. En televisión ha dirigido episodios de algunas de las series españolas de mayor impacto nacional e internacional, como La casa de papel, Fariña, Intimidad, Sky Rojo, El embarcadero, La verdad, La víctima número 8 o Heridas.

En cine, títulos como Fin o La maniobra de la tortuga confirman su afinidad con el thriller y la tensión psicológica. Su figura representa una vía fundamental del cine valenciano contemporáneo: la del cineasta que trabaja dentro de los grandes engranajes industriales sin renunciar a una identidad autoral reconocible.

La comedia destinada al gran público

El cine valenciano también tiene una presencia constante en la comedia actual con el cineasta Vicente Villanueva (València, 1979).

Villanueva representa una línea de cine comercial sólido, centrado en el ritmo, el guion y los personajes reconocibles. Películas como Nacida para ganar o Sevillanas de Brooklyn conectan con audiencias amplias y muestran que la identidad valenciana también se expresa desde la comedia popular y la industria.

Nuevas miradas: mujeres cineastas

En los últimos años han emergido voces femeninas que renuevan el cine de esta comunidad desde una perspectiva social y actual. 

Es el caso de Elena López Riera (Orihuela, Alicante, 1982), una de las cineastas más reconocidas del cine de autor europeo actual.

Su obra se caracteriza por una fuerte conexión con el territorio, la memoria oral y la tradición, combinando realismo, elementos míticos y una mirada profundamente femenina. Tras una destacada trayectoria en el cortometraje —con títulos como Pueblo, Las vísceras o Los que desean— debutó en el largometraje con El agua, presentada en la Quinzaine des Réalisateurs de Cannes. La película mezcla realismo y leyenda popular para reflexionar sobre el destino, el deseo y la herencia cultural en un pueblo del sur valenciano, consolidándola como una de las voces más personales del cine español contemporáneo.

Otra cineasta es Claudia Pinto (Venezuela, 1977), afincada en València, donde llegó para estudiar cine con una beca del Programa Ibermedia. Se trata de una directora con una mirada social muy marcada y una presencia cada vez más sólida en el cine contemporáneo.

Tras dos cortometrajes, debutó en el largometraje con La distancia más larga (2014), que consiguió el Premio Platino a la mejor ópera prima de ficción iberoamericana. Su segundo largo Las consecuencias (2019), un drama psicológico sobre maternidad, trauma y responsabilidad moral, triunfó en el Festival de Málaga de 2021.

Además, ganó el Goya al mejor documental en 2023 con Mientras seas tú, su debut en este género, sobre el viaje vital de cinco años por la enfermedad del Alzheimer de su amiga y actriz Carme Elías.

Compagina también, desde 2006, su trabajo en cine con la dirección de series de televisión. 

Isabel Coixet: Otra voz esencial vinculada a la Comunidad Valenciana

Otra voz femenina esencial de los últimos años que no ha nacido estrictamente en la comunidad, pero que su formación y trayectoria están estrechamente vinculados a esta tierra, es la de la catalana Isabel Coixet (Barcelona, 1960).

Criada y formada en València, Coixet es una de las directoras españolas con mayor reputación nacional e internacional. Su cine íntimo y emocional explora la soledad, la memoria y las relaciones humanas desde una sensibilidad personal repleta de lirismo. Películas como Mi vida sin mí, La vida secreta de las palabras o La librería la han consolidado como una autora reconocible y constante, en la que Valencia ha dejado una clara huella en su vida y en su obra.

Una tradición viva y diversa

De Berlanga y Bardem a Paco Plaza, Chema García Ibarra, Vicente Villanueva o Isabel Coixet, el cine vinculado a la Comunidad Valenciana ha atravesado décadas, géneros y modelos de producción muy distintos. Lo que une a todos no es un estilo único, sino una mirada atenta a la realidad, ya sea desde la sátira, el terror, el compromiso político, la comedia o el cine de autor más libre.

Más que una escuela cerrada, el cine valenciano es una tradición abierta, diversa y en constante transformación. Una aportación decisiva al cine español que sigue creciendo y encontrando nuevas formas de contar el mundo y reflexionar sobre la condición humana desde esta tierra.

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