Qué es la “caja negra” de un tren y por qué es tan importante en una investigación ferroviaria



Qué es la “caja negra” de un tren y por qué es tan importante en una investigación ferroviaria 

 

El reciente accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), que ha conmocionado a todo el país, ha vuelto a poner sobre la mesa un término que solemos escuchar en situaciones trágicas: la caja negra. Mientras avanza la investigación para esclarecer qué ocurrió exactamente, este dispositivo se convierte en una pieza fundamental para reconstruir los hechos con precisión. Pero ¿qué es exactamente una caja negra en un tren y qué información puede aportar? Te lo aclaramos. 

 

Aunque su nombre pueda sugerir otra cosa, la caja negra no es una caja misteriosa ni inaccesible. Se trata de un sistema electrónico instalado a bordo del tren cuya misión es registrar datos esenciales sobre su circulación. Entre ellos se incluyen: 

  • Los puntos exactos del recorrido donde se producen eventos relevantes. 

  • La hora precisa en la que ocurre cada incidencia. 

Para recopilar esta información, el dispositivo combina datos internos del propio tren con señales procedentes de sensores y balizas situadas a lo largo de la vía. Todo ello permite reconstruir, casi segundo a segundo, cómo se desarrolló el trayecto. 

Además, este “tacógrafo ferroviario” también registra frenazos bruscos y kilómetros recorridos, lo que ayuda a los investigadores a entender si hubo maniobras inesperadas o comportamientos anómalos antes del accidente. 

¿En qué se diferencia de la caja negra de un avión? 

Aunque comparten objetivo —esclarecer qué ocurrió en caso de incidente—, las cajas negras de trenes y aviones no son idénticas. 

En aviación, estos dispositivos están estandarizados internacionalmente y suelen dividirse en dos sistemas: 

  • CVR (Cockpit Voice Recorder): graba las conversaciones y sonidos de la cabina. 

  • FDR (Flight Data Recorder): registra cientos de parámetros técnicos del vuelo, como altitud, rumbo, potencia de motores o posición de los mandos. 

Además, las cajas negras de los aviones están diseñadas para resistir condiciones extremas: impactos violentos, incendios de altísima temperatura, presión submarina o largos periodos bajo el agua. 

En el ámbito ferroviario, en cambio, no existe una normativa tan homogénea. Los sistemas pueden variar según el país, el operador o el tipo de tren, aunque todos comparten la misma finalidad: ofrecer información fiable para mejorar la seguridad. 

Por qué su papel es decisivo 

En cualquier investigación ferroviaria, la caja negra es una de las primeras fuentes de información que se analiza. Permite descartar hipótesis, confirmar otras y, sobre todo, entender con rigor qué ocurrió y por qué. Su lectura no solo ayuda a esclarecer responsabilidades, sino también a mejorar los protocolos de seguridad y evitar que tragedias similares vuelvan a repetirse. 

En momentos de incertidumbre, este pequeño dispositivo se convierte en una herramienta esencial para arrojar luz y avanzar hacia respuestas claras y verificables. 

 

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