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POR FIN HA LLEGADO. 24 DE DICIEMBRE. NOCHEBUENA

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POR FIN HA LLEGADO. 24 DE DICIEMBRE. NOCHEBUENA. Para mí la fecha más especial de la Navidad. La que más bonitos recuerdos tiene para mí. En la que más momentos inolvidables he vivido y sentido. En la que se centran también muchos relatos y películas que nos han llegado al corazón.  Por la mañana, se hacen las últimas compras, se visitan a algunos amigos; y, por la tarde, antes de la cena, es un momento maravilloso para pasear por la ciudad bien abrigados, con las últimas claridades en el cielo, recorriendo las calles adornadas y que tienen tantos recuerdos para uno. Además, si hay suerte, se pueden escuchar los villancicos que salen de las tiendas, de los bares, y hasta de las bocas de algunos niños que pasan a tu lado. No puede haber un día más cálido y amable que este. No hay un día más entrañable, en el que el fuego de nuestra memoria acaba arropándonos, aunque la melancolía nos ronde. Vivid este día de Nochebuena con intensidad, amigos; solo hay uno en todo el año. Yo lo haré....

La mesa bajita de las Nochebuenas

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La mesa bajita de las Nochebuenas La Navidad de mi infancia era aquella mesa pequeña y bajita, marrón oscuro, en la casa de la ciudad de mi abuela. Aquella mesa humilde, barata, que cojeaba, crujía a cada movimiento, y que ahora ya no existe. En Nochebuena nos sentábamos a su alrededor, algo agachados, y aquello era la pura Navidad, la auténtica alegría. Un tiempo lleno de dicha que no he vuelto a vivir.    Miradas amables, ojos desprovistos de sombras, discursos cálidos y alegres, gestos sin escudos. El verdadero tiempo navideño. Quizá la infancia sea una eterna Navidad.   Pero las sombras avanzan y enturbian, el reloj de arena no se detiene, y así pensamos que cualquier tiempo pasado fue mejor.   Recuerdo aquella mesa en Nochebuena, en la casa de mi abuela, en ese barrio de pobres, y el alma se rompe en pedazos. Nunca volveré a vivir aquella Navidad. Ni ninguno de los que estábamos allí volveremos a ser niños; a poseer algún resquicio de br...